El Papa asomado en el balcón de la Logia central de la basílica de San Pedro para la tradicional bendición “Utbi et Orbi” (A la ciudad y al mundo) recordó a “los niños que son las víctimas más vulnerables de las guerras”, pero instó también a pensar “en los ancianos, en las mujeres maltratadas y en los enfermos”. Y después Francisco fue rogando a Dios para que conceda la paz en los lugares del planeta azotados por la violencia como Siria, Irak, la República Centroafricana y Tierra Santa, entre otros.
Ante una Plaza de San Pedro a la que acudieron miles de personas, el Papa comenzó citando el conflicto en Siria “que ha destrozado tantas vidas” y ha generado “odios y venganzas”. “Sigamos rezando al Señor para que el amado pueblo sirio se vea libre de más sufrimientos y las partes en conflicto pongan fin a la violencia y garanticen el acceso a la ayuda humanitaria”, dijo Jorge Bergoglio.