Las luces prendieron y todo el resplandor del nuevo Teatro Municipal José Bohr encandiló a Bradasic, “no pensé que iba a estar tan bonito, me gustó, siento que es una suerte conocerlo remodelado”, puntualiza y a reglón seguido da cuenta del acto donde lo premiaron por cumplir treinta años de servicio, junto a otros colegas: “Fue sencillo pero emotivo”, a su lado estaba su esposa María Eugenia Urrea y su hija, ese día, ninguno de los homenajeados habló, así que ahora aprovecha: “La sociedad está algo irresponsable, siento que hay valores de antes que se están perdiendo, y la familia es el pilar principal, en la familia está todo y si ella falla en la formación, bueno que queda para el resto…”.
Y a medida que avanza el discurso que no dijo, rebobina su propia historia: Cinco años en Don Bosco, haciendo clases de castellano y matemática a segundo y tercero básico, “trabajé sin título, aunque hice los cursos en la desaparecida Abelardo Núñez, escuela normal, era en la época de Frei, creo” (Entrevista completa en suplemento Finde).