El Santuario María Auxiliadora Don Bosco se repletó de centenares de magallánicos que acudieron a darle el último adiós al empresario gastronómico, destacado piloto del automovilismo y apreciado hijo, esposo, padre y amigo, Juan Carlos Pérez Ferraz, muerto el domingo pasado en un accidente registrado en las cercanías de Puerto Natales.
El padre José Chaff, del Liceo Salesiano San José, junto al director del Instituto Don Bosco, padre Sergio Astorga, realizaron el oficio religioso en el que se pidió a Dios por el eterno descanso del malogrado Juan Carlos Pérez.
Visiblemente afectados se pudieron apreciar a la viuda, a los octogenarios padres, a sus hijos e hijas, a sus familiares y a centenares de amigos que logró al cabo de una vida de trabajo, de esfuerzo y en el curso de la cual hizo realidad su permanente deseo de sumar más que restar personas y relaciones.
El sacerdote Chaff recalcó que “la muerte no tiene la última palabra, no es el fin, sino que marca el momento en que todo cristiano creyente, por fe, puede encontrarse ante Dios, verle la cara y pasar a ser uno de los que, en el reino divino, cantan y glorifican al Supremo Hacedor”.
Una vez finalizado el oficio religioso, se dirigió a los presentes la viuda, Ernestina Novión Chávez, y uno de sus hijos, Joaquín.
Ambos coincidieron en destacar las virtudes de Juan Carlos Pérez, como su sentido de la amistad, su amor por la familia, su espíritu de servicio a los demás, los valores que forjó al alero de sus padres, Juan y Claudina, quienes le han sobrevivido, y por su vinculación con entidades deportivas, sociales y de padres y apoderados del Liceo San José, entre otras.
Una vez que los religiosos que oficiaron la misa por el eterno descanso del alma de Juan Carlos Pérez, y mientras el féretro era retirado del templo, los asistentes entregaron un aplauso a los restos mortales que, finalmente, a bordo de un carro mortuorio, fueron llevados al Cementerio Municipal de Punta Arenas, haciendo el recorrido inverso a su llegada al santuario, puesto que Juan Carlos Pérez Ferraz fue velado en la capilla del camposanto municipal y desde allí fueron llevados al santuario María Auxiliadora – Don Bosco.
En ambas direcciones, fueron centenares los amigos que acompañaron a la familia Pérez – Ferraz y a la familia Pérez – Novión, desafiando una tarde gris, ventosa y fría.