En las vacaciones de verano del período 2003 y 2004, el imputado viajó a la casa de su madre en Punta Arenas -cuando tenía 16 años-, quien a su vez es la tía de la menor víctima de los hechos por los cuales fue llevado a juicio y con quien por esos días compartió el mismo hogar.
Bajo estas circunstancias, habría abusado de la confianza depositada en él, producto del parentesco con los dueños de casa, y abusó sexualmente de la pequeña en reiteradas ocasiones, tocándole con sus manos las partes íntimas.
Lo mismo repitió cuando volvió a viajar a Punta Arenas, pero en vacaciones de invierno. Y un tercer episodio, de iguales características, lo habría perpetrado en julio de 2005, también en vacaciones de invierno. Para el fiscal, estos hechos constituyen el delito de “violación impropia reiterada”, y de abuso sexual reiterado. El juicio concluye hoy con la entrega del veredicto.