“Para todos fue un aporte”, manifestó Loreto Arancibia, ingeniero agrónomo de la consultora de la Biotecnología Agropecuaria, a cargo de la evaluación del programa, ya sea un complemento a lo que ya tenían en sus predios para generar electricidad o incluso, en algunos casos, permitió tener autonomía energética y en la mayoría correspondía a lugares aislados o de difícil acceso.
En la entrega de los resultados asistieron algunos de los 57 productores beneficiados, profesionales de servicios dependientes del Ministerio de Agricultura, seremi de Medio Ambiente y Agricultura y consejeros regionales, entre otros.
Para Felipe Tafra de la estancia “Chile”, en Tierra del Fuego, el programa en su etapa primaria mejora la calidad de vida de los trabajadores y les da una energía continua. En este sentido don Luis Sánchez de estancia “Lidia”, del sector tres brazos, en Discordia, dijo que postuló en una primera etapa para electrificación rural habitacional para mejorar la calidad de vida de los propietarios y los trabajadores y comentó que “al tener luz eléctrica en época invernal, donde a las cuatro de la tarde ya está oscuro, permite ver un poco de televisión, mejorar aperos, galpones y otras actividades que no se alcanzaban a realizar”. En ambos casos esperan una segunda etapa del proyecto que les permita realizar mejoras productivas.
El destino de la energía producida derivó tanto en mejoras de habitabilidad de las personas que viven y trabajan en el campo con un 47% y para producción con un 53% del uso de la energía para fines productivos. El 74% de los beneficiarios disminuyó sus costos en la generación de energía entre un 81% y un 100%. De los beneficiados un 63% escogió la energía.