No
deja de ser espeluznante, el esfuerzo de gran parte de la comunidad en
alentar, difundir, distribuir noticias falsas con el ánimo de
desacreditar la labor del Gobierno -especialmente la de Jaime Mañalich-
ante la amenaza del Covid-19 en Chile.
Es
cierto que grupos insurgentes, violentistas, oportunistas y algunos de
oposición política tradicional ven con preocupación como un gobierno que
contaba con solo 6% de aprobación en los meses más duros del estallido
social, ahora se ha levantado con cifras que bordean el 25% de
aprobación, alejando cada día más la caída no democrática o no
institucional del Gobierno de Sebastián Piñera Echenique.
El
odio a un Gobierno de Centro Derecha, que se puede ver manifestado en
las calles de nuestra ciudad, incluso llamando a asesinar al Presidente,
es un odio basado en en anhelo de la obtención del poder popular total
por vías no democráticas, un odio que llamaba a destruir nuestra
normalidad, a socavar las bases de la sociedad chilena hacia una nueva
forma de organización, cuestión que el Coronavirus detuvo por un
sentimiento mucho mayor: el miedo real a la muerte.
Sin
embargo el Gobierno ha tenido una actitud pragmática, la cual, con
cierta fortuna, ha logrado mantener a raya la muerte gracias al esfuerzo
descomunal de la red de salud pública del país, de las fuerzas armadas,
e instituciones gubernamentales, que de alguna u otra forma han logrado
que Chile tenga una de las tasas de mortalidad más baja del planeta.
Según
el representante de la OMS en Chile, esta situación se ha dado debido a
la gran cantidad de testeos PCR que es una de las más altas del
planeta, lo cual ha hecho que hayan muchos contagiados confirmados de
Covid-19 con menos cantidad fallecidos comparativamente hablando,
logrando llegar a medir la real tasa de mortalidad del virus.
Sin
embargo el efecto político se ha visto traducido en una alza
significativa del Gobierno en las encuestas, lo cual ha motivado un
enorme despliegue de noticias falsas con tal de bajar esa alza, hasta
con puesta en escena como los supuestos cadáveres en el pasillo del
Hospital San José, como la supuesta falta de ventiladores en el mismo
Hospital, como aseverar que el Espacio Riesco esta desocupado y
trasladan pacientes UCI a otras regiones sabiendo que el Espacio Riesco
no es para camas UCI, noticias que tienen por objeto mermar la confianza
en el trabajo del Gobierno.
Es
cierto que el Gobierno no es infalible, hay datos que de repente se
omiten como el hecho de que en magallanes hallan cambiado constantemente
la forma de entregar los resultados de las muestras, pero eso no debe
dar pábulo a desconfiar y derechamente arriesgar la labor gubernamental
ante la pandemia.
Ante
situaciones de Crisis, los ataques con el fin de mermar la confianza de
un Gobierno se han enfrentado a través de relegaciones a campos de
concentración, así ocurrió en la Segunda Guerra Mundial cuando Estados
Unidos de América envió a campos de concentración a ciudadanos
estadounidenses nacionalsocialistas que divulgaban noticias falsas con
tal de ayudar a las Potencias del Eje, lo mismo ocurrió en Chile durante
el inicio de la Guerra Fría, el Presidente Gabriel González Videla,
siguiendo la doctrina Truman, en 1948 envió a Pisagua a cientos de
militantes comunistas bajo la tutela del Teniente de Ejército don
Augusto Pinochet Ugarte en virtud de la Ley de Defensa Permanente de la
Democracia.
Es
de esperar que no tengamos que llegar a ese nivel de medidas con
aquellos ciudadanos que crean malintencionadamente noticias falsas. Como
dije anteriormente “el horno no esta para bollos” y necesitamos remar
todos para el mismo puerto con tal de vencer esta pandemia.