Fin al Crédito con Aval del Estado: sigamos esperando

 Lo singular de este crédito es que es otorgado por el sistema financiero, es decir la banca privada con el respaldo de dos garantes o avales: la institución de educación y el Estado. No requiere avales familiares. El CAE nació el año 2005 y fue implementado antes del término del gobierno del ex Presidente Lagos, como una política pública que tenía un objetivo social, ampliar el acceso a la Educación Superior de los estudiantes más vulnerables por medio de un crédito especial.

El argumento expuesto en la época de por qué utilizar la Banca como intermediario fue la escasez de recursos por parte del Estado. Si bien es cierto esta política pública buscaba aumentar la matrícula en la educación superior, particularmente de jóvenes vulnerables o trabajadores, terminó con el principio de la educación como un derecho y la catapultó como un bien de consumo más. Hoy sabemos que los más de 740 mil estudiantes que contrataron el CAE,  se encuentran endeudados a 20 años y que los beneficiados con esta medida terminaron siendo los bancos que licitaban estos créditos con altos intereses para los estudiantes y un altísimo costo para el Estado.

Lo cuestionable de este sistema, mas allá de la grosera ganancia bancaria, al tratarse de un negocio híper seguro y de bajísimo riesgo, es que en vez de darle una verdadera oportunidad de superación al estudiante, terminó agobiándolos ya que gran parte de ellos viven etapas de precarización laboral que se vuelven críticas ante la presión de destinar gran parte de sus ingresos, iniciando la vida laboral, a pagar esta deuda que termina duplicando el costo inicial. El CAE es verdaderamente escandaloso como instrumento.

Por mas de 10 años el Estado de Chile ha estado financiando a seis bancos, los cuales se han enriquecido por medio de un contrato que es ilegal al contener cláusulas abusivas, desde cuotas pactadas unilateralmente hasta el cobro excesivo de multas por retraso en los pagos. Esperábamos que al votarse en la Cámara de Diputados la reforma de educación superior, se eliminaría el CAE  sustituyéndolo por un sistema de crédito directo y sin la participación de la banca.

Pero ello no sucedió. Sólo se comprometió el despacho de una iniciativa en el mediano plazo que lo reemplace. Así los miles de endeudados y los que ingresan a la gratuidad, deben seguir esperando. En lo personal, encuentro esta medida como una mala noticia, sin perjuicio de la alegría por la extensión de la gratuidad al sexto decil de los estudiantes mas vulnerables.

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