Una
de las cosas queme ha gastado el tiempo en esta cuarentena es haciendo
maquetas a escala, para los que me conocen o ubican de cerca, saben que
organicé 12 exposiciones de maquetas a escala en el Colegio Francés
entre los años 2000 a 2014, luego dejé de hacerlas por el tiempo que me
conllevaba, cada vez más escaso, y pasé a apoyar en lo que puedo a la
Agrupación de Coleccionistas y Maquetistas de Magallanes, quienes han
hecho una gran labor apoyando las Jornadas por la Rehabilitación en sus
exposiciones en el Instituto Don Bosco, asombrando agrandes y chicos en
el coleccionismo y la representación a escala.
En
fin, aprovechando la cuarentena, tenía muchas cajas de maquetas en
bodega, todos regalos de varios cumpleaños hacia atrás, otros de muchas
navidades, todas que no había podido armar por falta de tiempo, así que
manos a la obra, la mayoría son de la marca Airfix, la cual siendo de
procedencia británica rememora varios episodios propios de la cultura
británica y su historia, la cual esta marcada por batallas y guerras
durante el siglo XIX y el XX, maquetas de la Batalla de Waterloo de
1815, maquetas, de la Segunda Guerra Mundial, rememorando la batalla de
Inglaterra de 1940-1941, el bombardeo a berlin 1943-1945, el
Alamein1942, entre otros.
Además
de un hobby para pasar el tiempo, distraer la mente enfocándola en algo
específico, da una tranquilidad enorme y traslada al constructor a un
tiempo en donde el ser humano se enfrentaba a la muerte con temor, otros
con valor, otros con odio, otros con resignación, otros con Fe en Dios,
otros sin ella, todos los soldaditos de plástico representan a alguien
que venció, murió o se rindió en batalla, bajo metralla, fuego, saltando
tripas por doquier bajo el olor nauseabundo de la muerte.
Las
maquetas están a escala a 1 es 72 es decir 72 veces más pequeño del
tamaño real y espero exponerlas a la comunidad cuando termine esta
situación. Sin embargo hace un tiempo atrás que le pedí a esa casa
británica que rememore otros hechos épicos ocurridos en otras latitudes,
entre ellas, La Batalla del Morro de Arica, el Desembarco de Pisagua,
el Combate Naval de Iquique, el Combate Naval de Punta Gruesa, la
Batalla de la Concepción, entre otros, a fin de que también se pueda
representar esos hechos que nos marcaron como colectivo nacional y cuyas
consecuencias perduran hasta hoy.
Por
que digamos las cosas como son, sin el sacrificio de Arturo Prat, Chile
no habría tenido la provisión del Salitre que empujó el desarrollo del
país, tampoco habría gozado de la industria del Cobre que ha sido el
sueldo de Chile por décadas y que aún nutre al presupuesto de cada
región entre ellas la de Magallanes.
Justo
entonces es recordar estas gestas en la conciencia colectiva, de la
forma que sea, ya sea izando la bandera, recordando con honores como lo
ha hecho la Armada de Chile ya 141 años, o con un modesto acto haciendo
una maqueta a escala, es parte de la construcción y mantención de
nuestra memoria colectiva.