“Halloween” se tomó las calles de Punta Arenas

Mientras
los pequeños se despachan la ya tradicional pregunta: “¿Dulce o
travesura?, su madre aclara que el compartir o no el sentido de la fecha
poco importa cuando los niños la pasan bien “cosechando” dulces. Y
advierte, más que el sentido oscuro que se le atribuye a la celebración
“la preocupación mayor debe ser que los chicos no consuman tanta
azúcar”.

Los
aislados festejos de los ’80 y escasos una década después hoy están
instalados, y en grande. Ayer el comercio local vivía una mini-locura,
casi como antesala de las celebraciones de fin de año. Los adornos
dieciocheros aparecían reemplazados por cuanta calabaza y disfraces era
posible y ni hablar de los dulces, desde el tradicional masticable hasta
el más estrambótico producto tanto en sabor como en color y diseño.

Ya
por la tarde el desfile de personajes se tomó las calles de Punta
Arenas, algo incentivado además por los más de 13 grados (registrados
ayer a las 17 horas), y el hecho de que la celebración se desarrolla con
luz día y participación de adultos como una buena manera de brindar
seguridad a los niños.

Al
contrario de lo que ocurre en Estados Unidos, donde Halloween es
sinónimo de personajes de terror, y en México, donde las
representaciones de la muerte asustan más que divierten, por estos lares
las calaveras y diablitos (como canción de Los Fabulosos Cadillacs) se
entremezclaban con cuanto superhéroe era posible, protagonistas de las
Guerras de las Galaxias, y hasta tiernos personajes de dibujos animados.
Ahí estaban al pie de la puerta pidiendo dulces el pequeño Alonso,
disfrazado de calabaza, y Diego como esqueleto. La “cosecha”, como
ocurrió con muchos niños, era fructífera.

Para
Gastón, papá de Matías y Gastón Velásquez, la celebración no debe ser
vista con más intención que brindar otro espacio para que los niños se
diviertan. Asimismo lo plantea Patricio, cuya hija, Marisol, disfrutaba
de hada madrina junto a sus amiguitos. “No se puede ser tan grave ni
exagerado. Aquí se critica Halloween diciendo que es una celebración
gringa y que es motivada por el comercio. Y nada que ver, su origen no
es estadounidense, y aunque lo fuera, ¿o me van a decir que la Navidad
es made in Chile?”.

Su
pareja Marcela piensa de la misma manera y, más aún, señala que antes
de ser mamá también tenía sus aprensiones acerca de la celebración, “hoy
pienso distinto cuando veo a mis pequeños preparándose y disfrutando”.

Lejos
del término, la jornada para muchos se prolongaría hasta la noche, ya
que en muchos hogares magallánicos el “Halloween” comienza a considerar
un encuentro en familia con cuanto “vituperio” es posible, total, al
otro día bendito sea el feriado. 

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