Pudo ser un hermoso mirador del bello entorno que rodea la colina que domina gran parte de la Población Caupolicán, en el sector sur de Punta Arenas.
A él se llega caminando por la parte posterior de una capilla dedicada a una joven salesiana que está “en olor de santidad”: Laura Vicuña o desafiando una escalera de cemento con una pendiente más que ligera.
Al cabo de un centenar de metros, se accede a un sitio hoy eriazo, transformado en basural ni tan clandestino, pero ilegal, molesto y peligroso.
Raquel Álvarez, presidenta, y Francisco Lemus, director, señalaron que ese sitio, que pertenece a la Junta de Vecinos Caupolicán, se ha transformado en un punto de reunión de personas que se juntan a beber por las tardes – noches.
Sin embargo, otras personas han transformado el sitio en un depósito de muebles y electrodomésticos rotos y en obvio desuso; hay automóviles abandonados por largo tiempo y uno de cuyos acceso está bloqueado por camiones averiados que obstruyen el paso de los peatones.
Los dirigentes coincidieron en que la altura de la colina – a la que otros vecinos denominan “El Morro de la Basura” – permitiría dotar al sector de un hermoso mirador, ya que desde la cima puede apreciarse el paisaje urbano; las estribaciones del Cerro Mirador; casi la totalidad de la capital de la Región de Magallanes y el sector de parcelas que se extiende hacia el Barrio Sur de Punta Arenas.
Pero no es así, todavía.
Se espera que, dentro de un plazo prudente, pueda llevarse a cabo un proyecto que permita dotar al sector de un mirador; mantenerlo en buenas condiciones y entregarlo al barrio como un aporte de todos, aunque las autoridades hace tiempo que no llegan hasta el sector, según plantearon los dirigentes vecinales.
“Aunque ahora que hay elecciones, capaz que se acuerden y aparezcan por este barrio”, dijeron Álvarez y Lemus, con una sonrisa esperanzada.