La decisión de renunciar se dio después de que el PD, el mayor partido en la coalición gobernante, respaldó el pedido de Renzi de un Gobierno más ambicioso que saque a Italia de la crisis económica en la que está inmersa.
“Italia no puede vivir en una situación de incertidumbre e inestabilidad. Estamos en una encrucijada”, dijo Renzi.
Las crecientes críticas sobre el ritmo lento de las reformas económicas han ido aislando cada vez más a Letta.
“Les estoy pidiendo que nos ayuden a sacar a Italia de la ciénaga”, apuntó Renzi frente a los líderes de la agrupación.