El presunto autor del hecho se dio a la fuga sorteando mesas y público, incluso empujando a varias personas que se le cruzaron en su camino.
El individuo, en su desenfrenado escape no midió riesgos, llegando incluso a saltar varios metros desde la escalera mecánica hasta el suelo del segundo nivel, pero fue alcanzado por personal de seguridad.
El sujeto, reducido por los guardias, comenzó a quejarse de dolor y a reclamar que sufría malos tratos, e incluso algunas personas creyeron en sus reclamos y lo defendieron.