Pese a que no son oriundos de la Región de
Magallanes, hicieron un hogar en las cercanías del Estrecho, donde, según
relatan, de vez en cuando reciben a alguna autoridad que los visita.
El sector costero de la ciudad es visitado
por miles de turistas y familias magallánicas, que recorren a diario las
ciclovías, además de una decena de deportistas que es común ver a tempranas
horas de la mañana. Pero no todo es alegría y ejercicio en uno de los sectores más concurrido de la ciudad. Cuatro personas
sobreviven en una mediagua construida con nylon, telas, cartones y un colchón
utilizado como pared. Debajo del puente de Avenida Costanera se puede apreciar
el desgaste humano que sufren estas personas, acompañados de frío y hambre.
Olores putrefactos son comunes en el costado de su débil refugio.
Tres hombres y una mujer, que no sobrepasan
los 35 años, oriundos de la decima región, vinieron a Magallanes en búsqueda de
nuevas oportunidades y en ella, encontraron el desamparo de la sociedad que hoy
se encuentra sumida en el individualismo, sin importar lo que sucede al otro
lado de la vereda. Hambre, frío y soledad, son tres palabras que acompañaban a
diario a estos indigentes que viven en la capital de la Región de Magallanes.
A diario caminan en busca de una moneda, que
les permita comprar alcohol, según dicen que es para olvidar las duras jornadas
que deben atravesar, que incluyen discriminación hasta insultos de los
transeúntes que en ocasiones los escupen por su estado etílico o simplemente
por ser pobres.
El grupo familiar comenta que en épocas de
elecciones siempre se acercan políticos, inclusive conocen el estado de su
mediagua. Ministros, intendentes y alcaldes de turno, son quienes los han
visitado a darle una esperanza de vida, lo que finaliza con una foto protocolar
y la ayuda prometida que nunca se hace presente.
Provenientes del norte del país, vinieron a
Punta Arenas hace ocho meses, en búsqueda de nuevos horizontes, y al no
conseguir un empleo, comenzaron a refugiarse en el alcohol que paulatinamente
los está consumiendo, sin importar a las autoridades las condiciones
infrahumanas que viven los indigentes en Magallanes.
El Hogar de Cristo dispone de una hospedería
que cuenta con más de 50 camas que dan estadía a gran parte de los apartados de
la sociedad, pero muchos de ellos reclaman que el trato que reciben es
deplorable, según señalan, por este motivo deciden pernoctar en lugares
improvisados.
Un grupo de jóvenes universitarios que se
encuentran de paso en la zona, cada noche recorren las calles de Punta Arenas
para entregar un café y un pan a los indigentes, que reciben con alegría la
ayuda de estas personas.
Un factor de riesgo son las malas condiciones
higiénicas, estado inmunológico deficiente, situación alimentaria disminuida y
a todo esto, se le adiciona la escasa o nula educación sanitaria y
medio-ambiental básica, para prevenir determinadas enfermedades.
Los indigentes a partir desde estos
conceptos, son los que poseen todos estos factores de riesgo en forma
mayúscula, potenciándose cada vez más, si es que la ayuda humanitaria no se
recibe en forma eficiente, ya sea por civiles o por el Estado.