Marcelo Mandujano Salas, fue llevado a juicio y lo declararon culpable en forma unánime, como autor de los delitos de desórdenes públicos e incendio de las oficinas donde operaba en Punta Arenas la AFP Habitat; sin embargo, no cumplirá un solo día en la cárcel, a pesar de no delatar a ninguno de los delincuentes y cómplices, con los cuales actuó.
Los responsables no son los Tribunales de Justicia, que aplican las normas vigentes, el responsable no es, el acucioso trabajo de investigación desplegado por la Fiscalía de Punta Arenas (que de paso ha sido una de las pocas fiscalías que ha logrado una condena en este tipo de casos, a nivel nacional), el responsable es: usted.
Sí, usted, porque ha elegido políticos que han aprobado leyes que favorecen a los delincuentes, entorpecen la aprobación de leyes que le darían más atribuciones a las fuerzas policiales que los persiguen, pero que no aprueban normas que defienden a los ciudadanos que no cometemos delito alguno y tratamos vivir en paz y sin violencia, pero que si apoyamos el justo derecho a manifestarnos en forma pacífica, la libertad de pensamiento y la democracia.
El responsable son los líderes e opinión, como ese rector que redacta senda carta para defender al delincuente Mandujano Salas y lo cataloga ante tribunales, como un estudiante casi digno de beatificación. El responsable es el parlamentario, que no solo defiende al delincuente Mandujano Salas, sino que además solidariza e incluso lo catalogan como “preso político”.
¿En qué lugar del mundo se entiende como una expresión de pensamiento: quemar, robar, saquear y destrozar?
El responsable es usted como ciudadano, que con cada grano de arena (o voto) y su desidia, le está regalando un país que apuntaba a ser desarrollado, hoy entregado a las manos de una nueva casta de delincuentes y farsantes, que con palabras hermosas y casi incuestionables, como: “demanda social”, “justicia social”, “solidaridad” y el seudo “modelo fracasado”. Le han convencido a usted, al igual como lo hizo el flautista de Hamelín, que sí es una opción volver al Chile de principios de los 70, el segundo más pobre de Latinoamérica, el país dividido en derechas e izquierdas.
Si elegimos ese camino, usted es el único responsable, que el Chile que han construido nuestros padres, se lo regalemos a estos hijos de la delincuencia, la violencia y la intransigencia, que por el solo pecado de pensar diferente o contrarios a ellos, incendian, violentan y destrozan, todo en aras de la “justicia social” de Mao, Allende, Chávez, Kirchner y los Castro.
La única condena real que existirá, es que: cada vez que alguien “googlee” el nombre de Marcelo Mandujano Salas, se informará lo que realmente es: otro delincuente condenado, pero en libertad, como sobran muchos en el Chile actual.