La experiencia masculina de vivir cinco horas en un spa

Pasamos de feos a lindos, luego de varias horas experimentando cremas, masajes y máquinas láser. Pero antes recibimos el bullying desenfrenado de colegas y amigos, último bastión masculino que se resiste al cambio. Disfrutamos tanto la jornada que lo más probable es que hayamos adquirido una adicción saludable.

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