La variante pobreza

Esta
semana fue entregada la encuesta Casen la que nos reveló un tema que,
si bien se sabía que existía, nadie se había atrevido a confirmarlo: el
aumento de la pobreza y de la extrema pobreza en Chile.

A
principio de los 90’ comenzamos poco a poco a olvidarnos de temas tan
importantes como la pobreza, la alfabetización entre otros y a
concentrarnos en otras ideas que parecían añejas o que casi se había
desterrado desde el ideario colectivo de la gente porque las cifras de
crecimiento, las buenas condiciones económicas, el considerarnos “los
jaguares de Latinoamérica”, hizo que esto se fuera viendo de otra
manera.

Pero
este verdadero remezón que nos entregó la Casen, nos volvió a la
realidad. La pobreza en Chile subió del 8,6 % en 2017 al 10,8 % en 2020
debido a la pandemia de la Covid-19.

Este
10,8 % de la población equivale a más de 2,1 millones de compatriotas
que se encuentran en esa condición. Por otra parte, la pobreza extrema
se aumentó del 2,3 % en 2017 a 4,3 %, lo que significa que más de
800.000 personas entraron a esa condición.

Recuerdo
que por el año 2006, la pobreza en Chile, alcanzaba el 29,1%; pero ya
en el año 2017, ésta se había quedado en el 8,6%, lo que implicaba un
tremendo avance.

Una
nueva “variante” de la pandemia del Covid que empieza a afectar a Chile
porque ya sumado a los problemas que tienen miles de emprendedores en
nuestra región de Magallanes y el país, se suma a la nueva condición de
millones de chilenos que simplemente ya no tienen ese apellido de “clase
media” sino que definitivamente están dentro de la línea de pobreza.

Por
eso cuando vemos estas cifras y los datos duros que nos entregó esta
encuesta, cobra más sentido los reclamos que hicimos muchas veces como
parlamentarios de que la gente efectivamente al no poder trabajar o
tener actividades que le permitiera la subsistencia, simplemente no
podían subsistir.

Algunos
nos catalogaron de las más diversas formas, pero era la realidad que
nosotros palpábamos en nuestros distritos, porque muchas veces la teoría
y el sacar conclusiones desde un escritorio, dista mucho de la
realidad. Y bueno a aquellos que le gustan las estadísticas y los
números, compararse con los vecinos o los países de la OCDE, acá hay
datos reales y concretos que nos entregan una verdad que estamos
viviendo como país y que la debemos afrontar.

Este
aumento de la pobreza está asociado a la realidad laboral, que
lamentablemente en el último año a raíz de la pandemia, a decrecido
enormemente debido al cierre de muchas pymes y empresas que simplemente
no aguantaron económicamente la inactividad que está provocando (aunque
en algunos minutos fue peor) la pandemia del Covid – 19 en Chile y el
mundo.

Además,
no estamos inmunes a los vaivenes de la economía mundial que siempre
terminan rebotando en nuestro país y termina perjudicando a aquellos que
crean fuentes de trabajo y permiten la subsistencia de las personas.

Por
eso es tan importante – y he sido majadera en decirlo – que las ayudas a
los sectores productivos en nuestra región, y que por lo demás generan
una enorme cantidad de fuentes laborales, debe llegar de manera urgente e
inmediata.

En
materia de cifras de la pandemia, está a la vista que hemos mejorado;
pero ese avance en las fases del Plan Paso a Paso, tiene que ir de la
mano con ayudas a sectores que representan el 10% del PIB regional como
es la gastronomía y el turismo entre otras fuentes de ingreso.

El
Gobierno ahora se debe enfocar en la creación de más empleos para poder
volver a los números que teníamos en 2017 en materia de pobreza; aunque
algunos digan que la recuperación plena del empleo será en el 2024,
tenemos que trabajar mucho para revertir estas cifras que nos golpearon
duramente como sociedad y dejó de manifiesto una realidad que algunos
conocían y otros simplemente, no la querían ver.

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