Las dudas sobre los antivirales

A partir de 2006, el gobierno británico comenzó a hacer acopio de Tamiflu después de que nuevos estudios médicos advirtieran contra el riesgo de hasta 750.000 muertes en caso de epidemia de gripe aviar. Los análisis publicados hasta la fecha por el fabricante, la multinacional Roche, lo definían como capaz de prevenir el contagio, paliar el riesgo de complicaciones y, sobre todo, reducir el número de ingresos hospitalarios.
El estallido de la epidemia de gripe porcina en 2009 multiplicó las adquisiciones de este medicamento antiviral, compuesto de oseltamivir, en todo el mundo. En total, el Gobierno británico ha gastado hasta la fecha más de 570 millones en la adquisición de 40 millones de dosis de antivirales, entre ellos el Tamiflu. Y Estados Unidos ha invertido más de 930 millones en sus reservas estratégicas.
Pero una revisión crítica de diversas investigaciones sobre la utilidad de los antivirales oseltamivir (Tamiflu, de Roche) y zanamivir (Relenza, de GlaxoSmithKline) contra la gripe estacional y pandémica pone en duda muchos de los supuestos beneficios de estos fármacos.
Los investigadores han analizado informes clínicos de estudios, registros de ensayos sobre miles de personas, bases de datos y correspondencia arrancada a los fabricantes analizados. Y concluyen, según el estudio publicado por el British Medical Journal, que las estimaciones sobre los beneficios de estos fármacos estaban sobredimensionadas. Por ejemplo, se establece que sí reduce los síntomas de gripe en medio día, pero que incrementan el riesgo de náuseas y vómitos en un 4% en los adultos y un 5% en los niños.

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