“Le devolvería al Estado todos sus subsidios y le pediría que nos deje en paz”

Con
buena memoria y pulcro orden, Robert Weissohn, integrante de la
Asociación Liberal de Magallanes (ALMA), recuerda que desde 2013 ha
escrito más de 150 columnas en Diario El Pingüino, todas ellas referidas
a la doctrina liberal y cómo desde esa base las personas pueden
recuperar su i
ndividualidad frente a un Estado que crece y tiende a devorarla.

– No hay partido liberal en Magallanes.

“Ni
en ningún lugar de Chile, precisamente por una desconfianza innata que
tenemos de todo el ambiente político. No nos fiamos de los políticos”.

– ¿No quieren convertirse en un partido político?

“Lamentablemente,
en algún momento habrá que hacerlo, pero el liberal de por sí tiene un
rechazo natural a meterse en eso, porque lo que repele es el poder.
Entonces, para alguien que rechaza el poder, postular a un cargo público
es como una contradicción vital, tal como dijo (Hernán) Büchi en su
momento. Claro, habría que hacer un plan para ingresar al gobierno y
achicar el Estado, para dar mayor autonomía al individuo. Hacer lo que
hizo Jefferson en Estados Unidos cuando fundó el Partido Demócrata y se
propusieron en 25 años hacer desaparecer el Estado.

– Si hacemos una línea divisoria entre la derecha, la izquierda y el centro, ¿dónde se ubican los liberales?

“Adelante.
No tenemos una visión bidimensional de la política. En general, tanto
la derecha como la izquierda ocupan el Estado para imponer sus ideas. La
izquierda impone sus ideas en aspectos económicos y es bastante más
liberal en lo ético y en la vida de las personas. La derecha, en cambio,
intenta ocupar el poder del Estado para hacer vivir a la gente como
ellos quieren que vivan, pero en la parte económica que sea lo más libre
posible. Ambos ocupan en ciertas dimensiones de la actividad humana el
poder del Estado”.

– Para usted, ¿el diputado Vlado Mirosevic es un liberal de izquierda?

“Sería
un liberal de izquierda, pero él es estatista, ocupa el poder del
Estado para hacer vivir a la gente como él cree que debe hacerlo”.

– ¿Pero en ALMA se puede compartir con alguien que tenga un pensamiento más de izquierda, como Mirosevic?

“Lo
que nosotros hacemos es justamente discutir. Nos encanta que venga
gente que piensa distinto y exponga su pensamiento, de tal manera que
nosotros podamos avanzar y ser un poquito más sabios. En general, vamos a
las lecturas clásicas, nos inspiramos en Mises, Hayeck, Rothbard”.


Pero para llevar ese pensamiento a la práctica deberían optar a tener
representatividad, es decir, tener concejales, consejeros regionales,
quizás un alcalde, gobernador.

“Deberíamos
hacer una especie de Caballo de Troya, es decir, ingresar al Estado
para destruirlo o al menos achicarlo, pero el rol nuestro es más que
nada hacia la opinión pública. Hubo un momento en que el gran Hayeck
hizo su libro “Camino de servidumbre”, que terminó hacia el final de la
Segunda Guerra Mundial, y uno de los pilotos de la Royal Air Force se
acercó a él y le dijo que había quedado muy impresionado con su libro y
que quería dedicarse a la política para impedir que Inglaterra cayera en
el comunismo. Hayeck le dijo: ‘no hagas tal, no te metas en política’.

Los políticos lo que hacen es medir qué está pasando con la opinión
pública y se van para allá, detrás, o sea siguen al rebaño. Al revés de
lo que uno esperaría. En cambio, lo que se debe hacer, es dedicarse a la
opinión pública, para convencer a la masa de que tus ideas son
superiores y entonces los políticos van a generar iniciativas que va a
ir en esa dirección”.

– ¿Qué significó para ustedes la crisis en la Universidad de Magallanes?

“La
gente se confunde un poco y se centra en el problema del acoso sexual y
el abuso. Pero la verdad es que en general gran parte de las
universidades de Chile están en la misma situación. Es muy raro que de
repente se levantó todo el mundo y se tomaron las universidades. Esto es
más profundo, creo que parte con el fracaso del socialismo real, cuando
cae el muro de Berlín, y la izquierda se quedó sin ningún referente.
Ellos lo que pretendían era la socialización de los medios de producción
y terminar con el capitalismo por esa vía. Esa estrategia fracasó
rotundamente, ni al Partido Comunista lo he escuchado decir que hay que
expropiar todos los medios de producción
”.

-¿Eso es lo que estaría ocurriendo en la UMAG?

“Creo
que eso es lo que está ocurriendo en todas las universidades y en La
Araucanía. En todos los conflictos que están surgiendo por doquier hay
una mano rectora. Aquí, en Punta Arenas, una de las líderes del grupo
que se tomó la universidad es funcionaria a sueldo del diputado Boric,
que ha sido declaradamente de inspiración gramsciana. Entonces, se ve
detrás de eso un hilo conductor. Por otro lado, las autoridades de la
universidad podrían haber parado esto pidiendo el desalojo al día
siguiente”.

– ¿Por qué cree usted que hubo manga ancha en este caso?

“Porque
creo que son cómplices y la Rectoría de la universidad participa de
esta visión ideológica. En realidad, no quieren resolver el problema, lo
que quieren es exacerbarlo”.

– ¿Cómo califica la gestión de la Rectoría?

“Desde ese punto de vista, exitosa, si ellos quieren mantener vivo un conflicto y en vilo a la población”.

– ¿Podría explicar por qué les convendría mantener vivo el conflicto?

“Porque
lo que ellos están haciendo es convulsionar a la sociedad. Pero no
solamente ellos, si esto es parte de un plan global mucho más grande.
Creo que están destruyendo la universidad como están destruyendo muchas
otras instituciones. Y vemos a un gobierno que es dueño de la
universidad y que está sentado esperando que esta manzana se pudra”.

– Algunos estudiantes recurrieron al Sernac para defender su derecho a estudiar.

“Son
más de tres mil estudiantes, pero aunque sea a uno que se le impida
ejercer su derecho de ir a aprender ahí y que está pagando más encima,
tiene derecho a pedir que se le restituya lo pagado por un servicio que
no está recibiendo”.

– ¿El Estado ha sido cómplice en las últimas décadas de los conflictos en la educación chilena?

“Sí,
además creo que los gobiernos de izquierda lo promovieron. Es la lógica
que tienen, estimular el conflicto para destruir el capitalismo. Ese es
su objetivo final”.

– En ese sentido, ¿la revolución pingüina de 2006 fue un búmeran para el gobierno de la Presidenta Bachelet?

“Es
la propuesta que ellos tienen, incendiar la sociedad, enervarla para
destruir el capitalismo liberal que existe entre comillas”.


¿Qué opina usted de las asociaciones que le exigen al Estado cosas, por
ejemplo, los camioneros que le están pidiendo un aparcadero?

“El
Estado le está dando la plata de todos nosotros, los contribuyentes, a
ese grupo de personas. Ahora, quienes quieren vivir del Estado
extendiendo el platillo para que los alimente o los cuide, al final
pierden toda su autonomía y voluntad”.

– ¿Son los gobiernos de izquierda los que han promovido la excesiva participación del Estado en este tipo de conflictos?

“No
solo los gobiernos de izquierda, son todos. Ahí ve usted el gobierno de
Piñera, que se supone que no es izquierda, aumentando los impuestos, la
burocracia, creando nuevos ministerios. No se ve por dónde esté
disminuyendo el tamaño del Estado o entregándole más autonomía a las
personas”.

– ¿A usted lo representa el gobierno del Presidente Sebastián Piñera?

“No”.

– ¿Y el Gobierno Regional de Magallanes?

“No, tampoco”.

– Usted fue un tenaz defensor del exintendente Christian Matheson, ¿cuál es la razón?

“En
general no me fío de los políticos, creo que ellos van a poner sus
intereses personales por sobre los intereses públicos. Conozco a
Christian y sé que es una persona honesta, trabajadora, capaz, y pienso
que la región se farreó la tremenda oportunidad de alguien que no es
político y que estaba entregando lo mejor por ella”.

¿Qué piensa de los últimos cambios de gabinete, algunos ministros han durado días en su cargo?

“La verdad que no lo sé, desconozco cómo funciona el Gobierno por dentro”.

¿No se están haciendo bien las cosas?

“A
mí no me gusta la mera administración de un gobierno controlador y
omnipresente que ha crecido en exceso y hoy tenemos que alimentar a un
millón de empleados públicos. El Estado no produce nada y usted tiene
que pagar. Cada día que va a comprar un kilo de pan le están sacando el
19 por ciento de IVA y con esa plata le están pagando los sueldos a ese
millón de personas, que además ganan un 50 por ciento más en promedio
que en el sector privado”.

– A su entender, ¿Magallanes necesita una mayor cantidad de subsidios?

“Le
devolvería al Estado todos sus subsidios y le pediría que nos deje en
paz. Una solución práctica podría ser echar abajo el muro de la Zona
Franca y hacer de toda la región una zona franca”.

– En ese sentido, ¿no sería mejor liberar a la región de impuestos?

“Sí,
claro, pero no solamente de impuestos, también de regulaciones. Por
ejemplo, el otro día escribí una columna acerca de una carnicería que
estuvo seis meses sin poder abrir porque le exigían uno y otro papel,
como si el carnicero no tuviera la sensibilidad para cumplirle a su
público como corresponde, porque si no lo hace no va a tener clientes”.

– Entonces, el Estado se ha convertido en una carnicería.

“El Estado es un carnicero”.

– Respecto de la llamada agenda valórica, ¿qué piensan los liberales del aborto libre?

“Este
es el peor de los temas para los liberales, porque todos tenemos una
posición personal y yo no la puedo imponer al resto de las personas.
Para mí, la vida comienza en la concepción y creo que el Estado no
debiera permitir el aborto, porque se vulnera el derecho del que está
por nacer. Pero también debo reconocer que hay personas que piensan
distinto. Entonces, se debiera hacer el ejercicio de pensar cómo
actuaría si el Estado no existiera y lo más probable es que se llegaría a
una solución intermedia”.

¿Y sobre la eutanasia?

“Pienso que si la persona, en su sano juicio y con sus facultades no alteradas, lo deja estipulado, lo creo perfectamente posible”.

¿Legalización de la marihuana?

“Sí,
pero yo legalizaría todas las drogas. Dentro de la libertad de cada
individuo, este tiene la posibilidad de actuar bien o mal. Lo que el
Estado no debe hacer es juzgar previamente qué es lo que está mal y qué
es lo que está bien. Si yo me quiero matar consumiendo drogas, soy libre
de hacerlo. El problema principal de las drogas está dado por
las mafias que se forman alrededor de la prohibición, que es lo que pasó en Estados Unidos cuando prohibieron el alcohol en los años veinte, ahí apareció Al Capone y todos los demás”.


Hace poco se discutió en la Cámara de Diputados la posibilidad de poder
aplicar nuevamente la pena de muerte en Chile, ¿qué le parece?

“No
me gusta, porque pienso que el bien y el mal están siempre presentes en
todas las personas y situaciones. En un mundo liberal no hay fiscale
s
que actúen en nombre de una sociedad que no existe, porque nosotros no
reconocemos los colectivos, sino solamente a los individuos. Entonces,
si en ese mundo liberal alguien se ve perjudicado porque lo atacaron,
esa persona o su familia tienen que demandar al agresor y la idea es que
la pena sea algo que reponga el daño causado”.




@José.Benítez/ Juan.I.Ortiz

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