La
enorme diversidad de situaciones de descontrol que presenta nuestro
país nos debiera llamar a la reflexión, sobre todo cuando son numerosas
las voces que parecen querer tener las soluciones a todo y, en vez de
proponer, solo encuentran eco en descalificaciones y desprestigio del
contrincante mientras se justifica de manera hasta irracional el mal
cometido de los de sus propias líneas. Mientras tanto un universo
paralelo de gente que se acostumbró a que le digan que su opinión no
interesa, que está convencido que no importa quien gobierne todo seguirá
igual y que por ello se niega a ir a votar cuando se requiere.
Ese
grupo silencioso tiene el sonido del que habla la canción de Paul Simon
y que con una fina melodía nos llena de melancolía. No sabía su
significado y luego de leer el profundo análisis de una Youtuber lo he
hecho mío.
Ella
explica la paradoja de como el silencio “suena” y es molesto porque
sentimos su presencia. Te hace visualizar a una persona caminando y
viendo como su mundo se mueve alrededor, mientras un millón de personas
se enfocan en las cosas banales de la vida y no en lo que en verdad
importa. Los seres humanos a veces nos vemos hundidos tan profundamente
en nuestras propias vidas y problemas que nos volvemos egoístas. Por
ello no nos inmutamos o guardamos silencio y permitimos que algo malo
siga pasando solo porque no nos perjudica. Describe como las personas
conversan, pero sin llegar a tocar fondo en lo profundo de su ser. Habla
de la sociedad, de la prepotencia de la gente, de cómo no sabemos
escuchar y creemos que lo sabemos todo; o de como, por el contrario,
solo nos preocupamos por nosotros mismos.
“El
silencio, como el cáncer, crece descontroladamente”. Es una frase muy
profunda. Significa que mientras más las personas se guarden para sí
mismas las cosas que deben ser cambiadas, más se propagarán los
problemas y se volverán más grandes. Lo vimos en nuestro país cuando el
silencio hacía mella en el alma de sus ciudadanos, sumidos en su rabia,
su pena, su dolor por la falta de oportunidad, mientras otros gozaban en
sus paraísos. El sonido de ese silencio fue tan estruendoso que provocó
lo que tenemos hoy.
Esta
canción es un acercamiento profundo a la consciencia humana, y de cómo
guardamos nuestras emociones y pensamientos, ya sea por miedo a no
encajar en la sociedad o para que nadie nos vea vulnerables. El silencio
de no compartir los pesares, como si eso fuera motivo de vergüenza se
había arraigado en la sociedad del éxito y de la hermosura y eso
destruye tanto nuestra sociedad como la armonía entre las personas.
A
menudo al hablar con alguien (sobre todo aquel que cree saberlo todo) y
quedarnos en silencio, sentimos la incomodidad y sabemos que no es
bueno, pero es un silencio que nos hace darnos cuenta de muchas cosas.
Es “el sonido del silencio”.
Por
ello, no importa la academia, la verborrea o los títulos que nos
precedan, expresarnos hace bien y, sin duda podríamos contribuir a
lograr un mundo mejor. Si no es el ámbito público, debemos
experimentarlo en las relaciones interpersonales: de pareja, de familia,
de amigos o vecinos, donde el “no hablar a tiempo muchas veces puede
arruinar una relación”.