No
importa lo lejos que estén, el dolor que han provocado y que se ha
mostrado a través de los medios es aterrador. Ofende la conciencia hasta
de los más incrédulos y antisociales. Nadie entiende coómo puede haber
emergido una interpretación tan radical del islamismo que pueda atentar
contra los seres humanos, contra la dignidad de las mujeres, contra la
historia y cultura acumulada por milenios, contra la ciencia y la
tecnología y contra cualquier creencia que no sea la propia. Lo peor es
que no faltan los desencantados con nuestra sociedad y ven en ese
segmento una forma de hacer sus vidas, enajenándose de sus realidades
para entrar en un ostracismo del cual no se pueden retirar. La infección
de dichas ideas es tan nociva y contagiosa que no pueden vivir sin
causar daño en otros lados. Si a alguna cosa hay que temer más que al
Covid y sus variantes es a esta arremetida político-religiosa que ha
resurgido para ser parte de nuestras vidas en los próximos años a partir
de mañana, cuando expire el plazo de retiro de las tropas de su nación.
¿Cómo surgió este movimiento que, como una plaga, ha contaminado a los
hombres de Afganistán? Si no te alineas serás eliminado. Similar al
espectro del nacismo en su etapa de nacimiento y difusión, donde era
penado disentir. Vimos la ejecución de una mujer acusada de infidelidad.
Jesús perdonó a la que los judíos iban a lapidar. El Corán en ninguna
parte hace alusión a un castigo similar, y ello es preocupante: los que
lideran y arengan interpretan las normas y leyes del islam a su propio
criterio, lo cual no solo es imprudente, sino enfermizo y atentatorio
contra los mismos principios que proclaman. Pero, ¿alguien puede ir a
hablarles y decirles que están errados, que sus concepciones son
irracionales, que no se conjugan con la evolución del ser humano?
Definitivamente NO, pues serían lanzados al pozo igual que los persas
que amenazaron a Leónidas. Todos temen y corren para salvarse. Nadie
quiere quedarse en esa tierra para ser sacrificado por el solo hecho de
“ser distinto”. Es la visión actualizada de las películas apocalípticas
que, de manera premonitoria, nos muestran los directores americanos y en
que normalmente vencen los buenos. Es cosa de ver el mapa donde están y
darnos cuenta de que es el centro de la mayor concentración humana del
planeta, con fronteras permeables por todos lados y con vecinos que no
tendrán la capacidad de contener cualquier avasallamiento. Pero no
miremos tan lejos para darnos cuenta que la radicalización de las ideas
puede afectar a las sociedades, más aun cuando se trata de ideologías
que intentan imponer conceptos de humanidad con una interpretación
propia de lo que es el humanismo, y en ese afán de imponerse atentan
contra derechos de las personas. Lo vemos en nuestro espectro político y
en las expectativas que todos tienen de llegar al Parlamento, al
Senado, a los cores o a la Presidencia de la República con ideas que
consideran como las únicas válidas privilegiando aspectos políticos del
país que el mandato que la ciudadanía no les ha otorgado. En los últimos
años nos vamos restringiendo en una especie de religión social donde se
trata de corregir modos más que actitudes, pero no nos preocupamos de
llegar a la raíz de los problemas. Pobre de aquel que contradiga una
posición socialmente adoptada o ir en contra de aberraciones que se
quieren imponer, como lo es la desviación del lenguaje como la mala
aplicación de los conceptos terminados en “les” o “todes”, como si fuera
un rezo donde el lenguaje inclusivo está llegando a extremo. Criticarlo
acarrea funas, enfrentamientos verbales, insultos en la calle y un
cuanto hay. La naturaleza del chileno calla y no da su opinión para no
ser agredido o tener que enfrentar una sarta de argumentos lógicos, pero
errados. Son nuestros propios talibanes. Son los mismos que quieren
cambiar la historia de nuestro país, eliminar monumentos o
celebraciones, eliminar la religión y todo lo que tenga que ver con lo
sagrado. Si eso no es un fundamentalismo enfermizo que se está
enquistando en nuestra sociedad, no sé cómo se puede interpretar.