Un alto porcentaje de adherencia ha tenido el comercio detallista al paro regional, lo que se ha reflejado en el cierre casi total de los almacenes en los sectores poblacionales de Punta Arenas, provocando esto que los vecinos deban trasladarse hasta los supermercados ubicados en sectores distantes a su vivienda.
Gloria Mansilla, de 63 años, vecina de Villa los Españoles, cuenta que para ella, producto de su estado de salud es muy complicado movilizarse, y con el cierre del almacén que queda a menos de una cuadra de su casa se ha visto en la necesidad de pedirle a un familiar que pueda ir a un supermercado y hacerle algunas compras, situación que la incomoda. “No es que no esté de acuerdo con la paralización, pero me cuesta moverme y no me gusta molestar a mi sobrino”, dijo.
Mansilla, quien debe utilizar un bastón ortopédico para desplazarse es una de las tantas personas que se ha visto directamente aproblemada por el cierre del comercio cercano.
Gallardo, propietario del almacén Jadagui, dice que fue la agrupación de comerciantes detallistas la que convocó a sus miembros a hacerse participe de la movilización no abriendo sus locales en los días que dure la paralización, y si bien, el día de ayer abrió su local, sólo lo hizo para recibir a sus proveedores, los cuales, dicho sea de paso, no pudieron llegar hasta su comercio debido a los numerosos cortes de calles. “Le hemos pedido a la clientela que entienda que estamos peleando por algo que nos beneficia a todos”, dijo el propietario.
Un caso diferente es el de Cecilia Barría del almacén “Don Manolo” quien apoya completamente el cometido de la paralización, pero no puede unirse al cierre de locales ya que están preparando el cierre total de febrero para el feriado de sus trabajadores, y dice que “no están los tiempos para permanecer cerrado”.
Señaló la propietaria que ha llegado clientela desde otros sectores y que se debe probablemente a que hay muchos almacenes cerrados. Por último señaló que no le tiene miedo a que los vecinos se molesten por que ella continúa atendiendo ya que es un sector tranquilo “la primera noche hubo una barricada a escasos metros del negocio, y no pasó nada, los chicos se portaron muy bien”.
Por otra parte, en calle Bories, en la mañana de ayer eran muy pocos los locales que abrieron sus puertas a la atención de público, incluso las multitiendas mantuvieron sus dependencias cerradas, provocando la extrañesa de la gran cantidad de turistas que paseaban por la ciudad, sin entender la situación que vive la región.
Finalmente, son los supermercados los que han visto aumentada su afluencia de público ya que no cerraron durante la primera jornada de paro, dando una opción a quienes han tenido que trasladarse de otros sectores de la ciudad para poder adquirir víveres.