Mal estado de Avenida Los Generales provoca graves problemas de tránsito

La Avenida Los Generales une la Población Villa Las Nieves con la Avenida Eduardo Frei, en el sector periurbano norte de Punta Arenas, pero el mal estado de una parte de las primeras no sólo dificulta el tráfico vehicular sino que son muy pocos los peatones que se atreven a caminar por ella.
Es que la falta de pavimento se hace notar y, pese a los esfuerzos del personal y medios municipales, las piedras están a flor de calamina y las lluvias la dañan cada vez que precipita y forman  pozas de cierta profundidad, pero que aumentan el riesgo de un derrape y un eventual accidente.
La Avenida Los Generales no aparece aún en los planes de pavimentación, al  igual que un tramo de Manantiales y esa situación tiene más que inquietos a los conductores tanto de taxis colectivos como de otros vehículos que deben transitar por esa arteria.
Y la importancia de la avenida no es menor, ya que por ella se puede llegar desde Villa Las Nieves hasta el Centro de Rehabilitación del Club de Leones Cruz del Sur y hasta el hospital clínico, sin tener que ir a dar la vuelta por Tres Puentes, si se transita por la Costanera hacia el norte desde otros sectores de Punta Arenas y hay “tacos” en las inmediaciones de Zona Franca o en Avenida Los Flamencos, de suyo con alto tráfico vehicular casi a toda hora.
El tramo sin pavimentar de la Avenida Los Generales tiene una extensión de unos 800 metros, “pero es como recorrer un par de kilómetros por lo áspero de la calamina que la cubre”, explicó un par de conductores de la locomoción colectiva.
“Yo manejo camiones pesados – agregó otro conductor – pero es peligroso transitar por aquí, especialmente de noche, porque la oscuridad es total y si está lloviendo, es peor”.
Y es cierto: tampoco se han instalado luminarias en todo el sector y, de noche, cada cual se las arregla como puede, pero no es fácil.
Por ahora, el tramo sin pavimentar no ha cobrado ni vidas, ni lesionados, pero sí, amortiguadores, ejes, sistemas de dirección y uno que otro parabrisas alcanzado por las piedras que lanzan los vehículos con los cuales se han cruzado unos y otros.
Tampoco están definidas las veredas y de la calzada de calamina sólo las separa sólo  un montón mayor de piedras y algo de arena gruesa, que tiene la forma de una pequeña muralla derruida.
Se espera – y se confía – en que el municipio, a través del Departamento de Operaciones se decida a planificar otro arreglo.

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