A casi dos años de ese crítico momento, que terminó con una operación que salvó su vida, pero no la de su bebé, Pingüino Multimedia conversó con ella, en el marco de la conmemoración del Día Mundial del Trasplantado. En la ocasión, Marisel habló sobre el cambio que sufrió en su vida y lo complicados que fueron los primeros meses de su recuperación, sobre todo cuando se puso al día de lo que le habia sucedido y de la pérdida de su hija.
Pese a eso, hoy, con la ayuda de sus seres queridos, ha podido retomar su vida y desempeñarse en ella con normalidad. “Voy a cumplir dos años de trasplante y, en realidad, lo recuerdo cuando pasan estas cosas, porque ha pasado el tiempo y yo hago mi vida normal. Pero igual es muy fuerte ver las situaciones que veo en la tele, de casos de niños y personas que esperan mucho tiempo, lo que no me pasó a mí, porque fue tan rápido que no alcancé a vivirlo”, cuenta.
Tras su exitoso trasplante, Marisel siente que tiene hoy una nueva oportunidad de vivir y la valora profundamente. “Es súper fuerte. Ahora ya no me emociono tanto como antes, pero la pérdida de mi hija igual fue súper fuerte. En el momento que te explican todo, tú no entiendes lo que está pasando. Ahora lo pienso y doy gracias a Dios todos los días por estar viva, y trato que la gente que está alrededor mío vea las cosas de otra forma”, dice.
También habló sobre el cariño que le transmitió la gente, tanto antes como después de la operación. “Es impresionante ver que en Facebook me enviaron un cuaderno escrito por gente que nunca me imaginé. Es súper lindo y emotivo ver que tanta gente se preocupa de uno”, asegura. Incluso comenta que la gente en la calle todavía la reconoce y se acerca para saludarla o felicitarla.
Finalmente, Marisel aprovechó la ocasión para hacer un llamado a la comunidad a generar conciencia sobre la impotancia de ser donante.