La principal hipótesis de los investigadores es que ambos murieron de forma natural, ya que ninguno tenía signos de haber sufrido golpes o heridas. El hombre fallecido llevaba aproximadamente un mes en ese estado, pero el hallazgo del cuerpo se produjo ayer, tras las denuncias de varios vecinos que alertaron a la policía sobre un olor putrefacto que provenía. Al entrar en la cocina de la vivienda, los policías encontraron también el cadáver de la anciana sentada al costado de la mesa, cubierto con bolsas y frazadas y casi momificado.