No lo dejaron gobernar

Sólo
le queda un año y medio al segundo Gobierno de Sebastián Piñera
Echenique, año que esta repleto de ejercicios de soberanía nacional
entre los cuales habrá un plebiscito, elecciones de alcalde, elecciones
de concejales, elecciones de consejeros regionales, elecciones de
diputados, de Senadores, de Presidente eincluso quizás de Gobernadores
Regionales.

Así
las cosas entramos a una etapa de faz agonal en la cual los partidos de
todo el espectro comienzan a reordenar sus filas en búsqueda de
candidatos para el periodo2022-2026.

Por
lo que ya transcurrió el plazo para que el Presidente pudiera lograr
grandes acuerdos o sentar bases para un legado propio, y la verdad que
creo sin temor a equivocarme que la imagen que quedará para la
posteridad es que no habrá ningún legado propio por que a Sebastián
Piñera no lo dejaron gobernar.

Pese
haber obtenido una aplastadora victoria en las elecciones, la falta de
mayoría en el Congreso en ambas cámaras provocó en Piñera una falta de
compromiso inmediato con su electorado de segunda vuelta que le dio la
victoria, abrazando la agenda del progresismo, eso fue el primer
movimiento en falso del Gobierno, posteriormente la persistencia de un
gabinete tecnócrata alejado de la calle y sus sinsabores no pudo
comunicar los anhelos y avances del Gobierno en materia social, llegando
a un punto de inflexión en que la ultraizquierda se tomó la calle de
forma abrupta y violenta con cierto grado de apoyo en el Congreso y la
institucionalidad de los DDHH, ante un gobierno atado de manos y falto
de carácter para mantener el orden.

Luego
la Pandemia no hizo más que darle un respiro a un Gobierno cojo, que si
bien pese a todo, enfrentó bien la Pandemia, el Congreso Nacional
termina por darle un golpe político definitivo al reformar la
Constitución para el retiro del 10% de los ahorros previsionales
administrado por las AFP, algo inaudito e histórico.

Hay
que decirlo, en otros países esto no habría ocurrido, en la mayoría sus
constituciones permiten a un Presidente disolver el Congreso por una
vez cuando el Poder Legislativo obstruye el ejercicio del Gobierno, tal
cual ocurrió en Perú el año pasado o en Rusia en que varias veces se ha
utilizado esta herramienta, asimismo en otros países las irrupciones
sociales violentas se aplastan con tanquetas como ocurrió en China 1989,
Rusia 1993, Irán 2009, Siria 2011, Checoslovaquia 1968 y ahora
Venezuela en 2019.

En
fin, al menos hay que reconocer la enorme resiliencia de Sebastián
Piñera, que pese atener un Congreso y un gran sector del pueblo en
contra, ha mantenido el temple, lo cual ha permitido que el país pueda
seguir funcionando a medias ante este terremoto de pandemias, cambios
culturales, políticos, económicos y sociales, cambios que no terminarán
en decantar en mucho tiempo más.

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