Noticias bombas

Cuál si fuere una implosión, el mundo político, las protestas de los profesores, los portonazos, el mal protocolo de un donante de órganos, el alto índice de cesantía en Santiago, la confusión con el tema de los migrantes, las menores jornadas laborales, los fondos extras de las AFP, la baja en las encuestas, los dineros del general y otros tantos temas que nos tenían empalagados, parecieron desaparecer. Una vez más los chilenos se encuentran sometidos por la prensa y por algunos profesionales inescrupulosos que han dado pie a generar una histeria colectiva. Se sospecha de cualquier elemento extraño que pueda estar cerca. El terrorismo gana su batalla pues logra generar en todos la conciencia que vivimos inseguros y los medios, en vez de calmar, aumentan la psicosis. Es lo que ocurre cada vez con un nuevo temblor, donde los matinales festinan con los mismos “expertos”, a quienes les hacen las mismas preguntas y “entretienen a la masa” para que no piense en otra cosa. Resulta increíble que tengamos un sistema de transmisión de noticias tan farandulero donde, por ejemplo, Miguel Acuña, a pesar de no poder entrar a la Comisaría, se las ingenia para preguntar leseras como “¿están los maestros, no es cierto?”, “¿comenzaron a reparar, no es cierto?”. Y no falta quien da la pauta de cómo se generó la bomba, con detalles de dónde se compra cada uno de los elementos que la componen. Falta que haga una reproducción en vivo de cómo hacerlo. En un país que socialmente está vulnerable, donde las noticias buscan guiar a la población a una posición respecto de los inmigrantes, o respecto de un posible candidato presidencial que parece estar viviendo su propio reality show, consternar pasa a ser un abuso. Si bien en regiones como la nuestra el flagelo se ve lejano, en Santiago las personas ya viven en la desconfianza del compañero de trabajo, del pasajero del metro, del vendedor ambulante, de la moto con asaltantes, de los vecinos drogadictos o de los padres o parientes abusadores de sus hijos y si encima le endilgan un nuevo tema, parece que ya el tema es insufrible. Chile necesita un remezón social para sacar de la mente cosas absurdas que nos ocupan. Hace poco fueron la Pulido y la Valle, después los funcionarios abusadores, y hoy los heridos por el atentado. Muy oportuno, en todo caso. Una manera de centrar la mirada en una sola cosa y olvidarse de las demás. Los hechores están sentados en sus casas viendo crecer la fama de su infamia.

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