Al término de la solemne misa, el Pontífice argentino resumirá el mensaje que envió a las iglesias de todo el mundo para ser leído durante la jornada de la paz y que se centra en “la fraternidad” como arma para combatir la crisis económica y las guerras. Durante la homilía, pronunciada ante miles de creyentes que atiborraban la basílica, el Papa confió a la Virgen María “la sed de justicia y paz” del mundo entero.