La vida de un adulto mayor postrado, en la gran mayoría de los casos, es un verdadero drama.
Muchos de ellos, afirma Eleodoro Andrade Andrade, presidente de la Unión Comunal de Adultos Mayores, que agrupa a ciento diez organizaciones, están supeditados sólo a lo que algún familiar puede hacer por ellos.
“Otros, simplemente, están literalmente abandonados, porque ya dejaron de ser autovalentes y son pocas las personas que, por amor y respeto, se dedican a atenderlos”, afirma.
Las causas probables
Los adultos mayores han llegado a la postración por problemas de salud, como secuelas de accidentes cerebro-vasculares, por ejemplo, que son los más frecuentes y causan hemiplejias que, aunque son tratadas, siempre dejan secuelas lamentables.
Otros, porque sufren diabetes, han perdido la visión, alguna extremidad inferior y, en algunos casos, hasta las dos, con lo cual sobreviven en duras condiciones porque sufren el efecto de tener pensiones de bajo monto o solidarias que bordean los ciento diez mil pesos.
Pero hay otros que sufren problemas sicológicos y siquiátricos y eso genera conflictos más graves en su entorno y muchas personas que, en algún momento estuvieron cerca, tienden a alejarse para no tener problemas y eso aumenta la soledad de quienes viven, por ejemplo, en una pieza pequeña, duermen en un camastro, al que hay que ponerle muchos cojines, escuchan radio o apenas ven televisión para llenar las horas vacías y sin compañía.
“Nosotros les entregamos pañales, los visitamos, cuando podemos, pero siempre nos falta la chaucha para el peso y tenemos que, sobre la marcha, reparar la rueda de la bicicleta social”, afirmó Andrade, no sin pesar.
“Y hay más problemas para los adultos postrados, porque cada cierto tiempo el Hospital Clínico entrega a sus familiares a aquellos adultos mayores que han sido desahuciados por los médicos, porque ya la ciencia médica no puede hacer más por ellos: en la práctica, los mandan a morir a sus casas”, agregó.
Entonces hay que apoyarlos no sólo con pañales, sino que conseguirles un catre clínico, colchones antiescaras y estar cerca de las familias y de sus personas cercanas, agregó el dirigente, conmovido, pero sin bajar los brazos, como todos quienes lo secundan y lo ayudan en su tarea.
“No es fácil esta tarea. Hay unos 300 adultos mayores postrados. Reunimos cinco millones de pesos para comprar pañales, pero eso alcanza para entregar dos paquetes no más. Nosotros debemos utilizar nuestros celulares para hacer gestiones por la UCAM y sus socios, porque no tenemos teléfono en nuestra sede.
Una alegría
Andrade señaló, con alegría y agradecimiento, que han logrado la atención oftalmológica y de otorrino para 300 adultos mayores, gracias a un proyecto por 15 millones de pesos del Fondo Nacional de Desarrollo Regional.
Expresó su público y profundo reconocimiento, en su nombre y en el de los adultos mayores, a los doctores Sergio Lillo, otorrino, y a Mauricio Pérez, oftalmólogo, por las atenciones que han otorgado a los adultos mayores.
“Esperamos que haya aprobación para un nuevo proyecto, porque tuvimos que confeccionar otra lista e inscribir a otros muchos adultos mayores que quedaron fuera de la primera inscripción y que también requieren saber cómo está su visión y su audición”, informó el presidente de la UCAM de Punta Arenas.
Es que en Magallanes esa ayuda es urgente para evitar que el número de adultos mayores postrados aumente por problemas visuales o de audición y si se toma en cuenta que nuestra región, desde hace años ya, está a la cabeza de las que tienen mayor cantidad de adultos mayores dentro de su población, esa urgencia es más que atendible.
Estadística
La más reciente de las encuestas Casen indicó que nuestra región ya tenía 28 mil 940 adultos mayores y de ellos, el 18,2 por ciento vivía solo y el 62,9, pese a sus años, aún era jefe de hogar.
Urge, entonces, ese apoyo porque es preciso impedir que los 95 mil adultos mayores registrados en Chile en calidad de situación socioeconómica crítica, sigan aumentando y cayendo en el ocaso más oscuro: el de quienes no sólo tienen muchos años, sino que están postrados y casi solitarios.