Desde entonces Riquelme se propuso interceder por Andrade, quien pese a su deficiencia física, trabaja todos los días en un restaurante del centro de la ciudad como junior. Pero su principal meta es recuperar dicha propiedad para que su primo pueda hacer uso de lo que le pertenece y, así, poder vivir dignamente y no de allegado, como hasta ahora.
“Me cansé. He golpeado un montón de puertas. Fui a la intendencia, a la Corporación de Asistencia Judicial, a la municipalidad, conversé con la asistencia social de (diputada) Carolina Goic, (…)”, cuenta la afectada, pero nada ha dado resultado hasta ahora.
“Jamás he buscado aprovecharme. Hace tiempo podría haber vendido el sitio, pero no es mi intención”, agregó Riquelme.