Y por otra parte está la carga emocional, familiar y laboral que pesa sobre los hombros del uniformado, desde agosto del año pasado, cuando fue denunciado y sindicado como el autor de abusos sexuales en contra de una joven de 19 años.
García pudo evitar el juicio oral, aceptando su culpabilidad a través de un procedimiento abreviado, pero no quiso porque estaba convencido de poder probar su inocencia frente a un trío de jueces, lo que finalmente consiguió gracias al trabajo del equipo jurídico que lo defendió, encabezado por Cristian Opazo y Verónica Bustamante.
El primer triunfo fue en junio, cuando los magistrados lo absolvieron porque según ellos la prueba del Ministerio Público no los convenció de la culpabilidad del marino. Pero el fiscal Meléndez no se quedó tranquilo y recurrió de nulidad a la Corte de Apelaciones, logrando anular la sentencia y que se hiciera un nuevo juicio.
En esa oportunidad el abogado defensor, Cristian Opazo, criticó la investigación del fiscal que llevó a su cliente a tener que esperar once meses para ser absuelto. El miércoles comenzó el nuevo proceso judicial en contra del uniformado, quien ayer volvió a ser declarado inocente. Ahora ya no hay más instancias judiciales y García podrá continuar desarrollando su vida. Aunque a estas alturas, ya no tan normal, porque todo esto le acarreó un fuerte perjuicio emocional que le significó someterse a un tratamiento médico.