Las malas condiciones climáticas impidieron el abastecimiento que pretendían los comerciantes, ya que muchas lanchas pesqueras no pudieron llegar a puerto con el producto fresco. Esto llevó a que mucha gente adquiriera más pescado que mariscos.
Por su parte la autoridad sanitaria cumplió con lo señalado, en cuanto a fiscalizar intensamente los certificados que entrega el laboratorio de Salud, como único instrumento válido que acredita que el producto está apto para el consumo humano.