Llega el verano y, con ello, aumenta también la posibilidad
de que se produzcan accidentes en playas o piscinas, por lo que es importante
conocer qué es lo que hay que hacer en estos casos.
Una persona que sufre un accidente por
inmersión se debe tratar como un traumatismo enfalocraneano, es decir, siempre
suponer que la persona se golpeó la cabeza, movilizándolo sujetando su cabeza y
mandíbula firmemente.
Sacar al accidentado del agua, luego verificar
si responde o respira, observando el movimiento de su tórax o sintiendo la
respiración nasal. Si respira se debe llamar inmediatamente al 131, para que
sea trasladado a un centro asistencial y se realice una evaluación.
Si el auxiliador se encuentra solo y el niño
no responde o no respira, debe colocarlo en una superficie dura y comenzar con
compresiones a una frecuencia de 100 por minuto en la zona intermamilar o entre
las mamas; esto se realiza durante 2 minutos. Luego de esto, llamar al 131 y continuar
con las compresiones hasta que llegue la ayuda médica.
Si el auxiliador se encuentra acompañado, el
primer auxiliador debe llamar al 131 y el otro atender al accidentado, colocándolo en una superficie dura y realizando
compresiones a una frecuencia de 100 por minuto en la zona intermamilar durante
2 minutos hasta que sea atendido por médicos.
Nunca
dejar al accidentado en el agua y siempre sospechar de lesión cervical, por lo
tanto, se debe movilizar lo menos posible hasta que llegue la atención
especializada.