Salvar al Rey

El caso Monsalve es la mayor crisis que ha atravesado el gobierno del presidente Boric, por los gravísimos hechos denunciados, la temporalidad y las posibles consecuencias. En política todos sabemos que una crisis tiene 2 facetas: el problema en sí mismo y la forma en que se reacciona. Un componente legal y otro político.  Desde el punto de vista legal es imperativo dimensionar correctamente el problema y sus derivados. Y aquí hay que ser enfático, el único responsable de la denuncia legal es Monsalve.  Sin embargo, ante una denuncia gravísima en contra de una autoridad y por sobre todo luego de conocido el relato de Monsalve, el presidente debió urgentemente reaccionar con asesoría legal, para analizar las implicancias y proteger el ejecutivo. No generar acciones legales o administrativas, no reaccionar correctamente, genera un inmenso manto de dudas sobre las intenciones y capacidades del ejecutivo para manejar la crisis. Por ello, ahora son parte del problema.

Desde el punto de vista de la reacción política para el manejo de la crisis estamos quizás ante el mejor ejemplo de lo que no hay que hacer. Aquí el manejo de la crisis comenzó sólo cuando se hizo pública la denuncia. Antes de eso, sólo hubo un trato de amigos, de camaradería, considerando que aún esto no se sabe. Seguramente una deferencia a quien, desde antes del desayuno con sopaipillas en su casa entre Narváez y Boric, ya se la jugaba por el proyecto del Frente Amplio. Ciertamente, con un tufillo a que ya veremos como “manejaremos esto”, el gobierno tomó malas decisiones iniciales. Del martes a jueves hay un absoluto relajo en las acciones emprendidas, y agrava los hechos en que todas tienen relación con cuidar a un posible victimario y a las tareas del ejecutivo. Por eso el viaje a Concepción, por eso Monsalve defendió el presupuesto de Interior el jueves en la mañana. Nadie se detuvo a pensar en la víctima, sino se hubiesen percatado que Monsalve viajaba con recursos públicos a la zona donde se refugia la subordinada afectaba.  

Una regla de oro es reaccionar adecuadamente frente a una crisis, procurando externalizarla de La Moneda. El presidente Boric ha hecho todo lo contrario, involucrando al ejecutivo, exponiéndose personalmente y de paso comprometiendo la agenda gubernamental. Considerando la evidente falta de reacción política entre el martes y jueves (donde todo sigue normal), el presidente decide improvisar y apagar el incendio con bencina en una conferencia de prensa para el olvido. Pese a todas las advertencias, pese a la gravedad de los hechos, pese a las implicancias legales y políticas. No hay exceso de transparencia, pero hay cosas que la autoridad no puede decir libremente por la responsabilidad del cargo. Bastaba decir nos equivocamos y reconocer que el mismo martes se debió pedir la renuncia del subsecretario. 

Aquí hay dos juicios. En uno Monsalve deberá defenderse frente a la justicia por los graves hechos que se le imputan, y eso tiene su propio camino y proceder, en donde todos quienes estén involucrados deberán colaborar para el éxito de la investigación. En otro, el ejecutivo deberá dar cuentas al país y las instituciones que corresponda por cómo se ha abordado la crisis una vez se informaron. Desde lo político, sin duda, la gran tarea es Salvar al Rey; es decir, proteger la figura presidencial, para posteriormente tratar de retomar la agenda de Gobierno. El subsecretario Cordero y las vocerías ministeriales se han esforzado en dar una explicación legal a la posición del ejecutivo; sin embargo, omiten explicar la posición política inicial. Es aquí cuando no dimensionan la importancia de los valores y principios en la agenda de gobierno, lo que se flamea como consecuencia, fundamentales para el éxito y sustento de nuestra administración. Es evidente que desde lo político (al menos) la reacción inicial del gobierno es reprochable. Hay que Salvar el Rey, pero no ocultar el sol con un dedo. Sin duda el presidente se equivocó al enterarse del problema y en la conferencia de prensa. En esta confusión y tratando de Salvar al Rey, los parlamentarios y parlamentarias del Frente Amplio deben evitar sobre reacciones iracundas y entender que son legítimos los cuestionamientos al ejecutivo.

La Moneda pagará caro salir de esta crisis. El caso Monsalve agrava la credibilidad de las Instituciones, el Gobierno y la política con la ciudadanía. Sacar esta crisis de La Moneda, donde el presidente la instaló, implica tomar acciones y dar señales que justas o no serán necesarias para poder retomar la agenda. La relación tormentosa con la oposición seguramente se hará aún más difícil. Buscar entendimiento y acuerdos, para las reformas priorizadas por el Gobierno, seguramente tendrá un precio a pagar muy alto. De tramitarse algunas reformas seguramente nuestras tesis deberán ser relegadas a las miradas de la oposición. La reforma de pensiones, la reforma tributaria y seguramente la agenda de salud y seguridad vendrán asociadas a una fuerte capitulación del ejecutivo. Por otro lado, no sería nada de raro ofrecer una ofrenda por la salud del REY y realizar un cambio de gabinete para apaciguar los ánimos.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS