El femicidio es la cara más extrema y dolorosa de la violencia contra la mujer. De acuerdo al Sernam, constituye una transgresión al derecho humano a la vida, pero lo más grave es que responde a una concepción cultural y valórica discriminatoria de la dignidad de la mujer, que permite que un hombre asuma que puede dañar, disponer e incluso terminar con la vida de su pareja.