Socialización de la precariedad y cambio constitucional

Articular el debate sobre el cambio constitucional es trascendental, no solo por la ausencia de legitimidad sino también  por su origen y contenido, esta mirada ha sido objeto de discusión por diferentes sectores sociales y políticos desde hace bastante tiempo. Es importante precisar además que no se da en cualquier momento, sino que más bien está ligado a nuestra historia  dolorosa  y se hace presente hoy más que nunca  cuando se atraviesa una crisis muy profunda en el mundo y nuestro país.
La forma en que se conduce la vida recientemente en Chile y en nuestra región, da cuenta de que estamos bajo una relación que se establece desde el poder del Estado hacia una administración indolente,  que nos aleja de un sistema democrático, basado en un liderazgo autoritario, para que asumamos una actitud de rebaño.
 Es clave pensar en este momento político, debemos mirarlo como un momento histórico, para nuestro país en términos de acuerdos políticos, para la reforma constitucional, sea cual sea la forma en que pensemos, o la opinión que tengamos sobre ello, pero siempre resguardando que esta se establezca mediante estándares democrático, en términos de paridad, y eso no lo podemos perder de vista jamás.
Recordar también la importancia del debate, como una forma de generar saberes en las personas, tenemos una carencia de formación ciudadana o educación cívica, en torno a lo que implica informarse, saber lo que ocurre, el debate debe ser mirado, como una instancia formativa para la atenuar la falta de información y decisión.
La lógica de los debates constitucionales, es que son abstractos,  solo para la élite o para un grupo reducido de personas y reducida a la tecnocracia, nada más alejado de la realidad en este instante. Con los movimientos sociales, esta lógica queda obsoleta, porque la ciudadanía reclama una participación más activa y directa.
El contenido de los debates se han ampliado, con nuevas consignas en las calles, lo que ha impugnado ciertas formas de relacionarnos, por ejemplo en lo trabajo mediante la reducción por las 40 horas, luego no más AFP, que propone otra de construir equidad entre los chilenos y chilenas, sin embargo entre seguridad social y trabajo aún no dialogan, esta estructura no avanza.
Desde la mirada del feminismo, los trabajos de cuidado están basados en la supervivencia de los seres humanos, increíblemente este hecho relevante para cualquier sociedad, en Chile se relativiza e invisibiliza, aún cuando se entiende  que es un  trabajo esencial para el desarrollo de nuestro país sigue siendo sinónimo de precariedad feminizada.  La seguridad social y el trabajo de cuidado deben resignificarse.
El punto paradójico del cambio constitucional, tiene como base que se dio por fuera  de los canales formales y de las bases institucionales, recogiendo principios esenciales de la seguridad social, y cómo avanzar en un Estado solidario y garante de  derechos humanos fundamentales  mediante la participación ciudadana y subsistencia eso es lo significativo y relevante.

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