En el control de detención efectuado ayer al mediodía, la víctima llegó hasta el tribunal y pidió la palabra, la cual le fue concedida.
“Mi hijo está muerto para mí. Cuando estuvo en la cárcel hubo ocasiones en que dejé de comer por él. No quiero que me moleste más. Sólo que me page el daño de la puerta. El ya murio para mí”, dijo entre llantos S.R.G.
C.F.M.R. deberá cancelar 11 UTM, alejarse de la víctima y de su domicilio por el lapso de un año.