“Titanic” para el 2018

Suena evocativo, hasta atractivo si se quiere, pero también sórdido y hasta perverso.

Cuando se piensa en el “Titanic” lo primero que se viene a la mente de seguro es la historia de amor llevada a la pantalla por Leonardo DiCaprio y Kate Winslet, pero también la imagen de una embarcación hundiéndose en medio de la oscuridad y de la inmensidad del mar.

Hace algunos días se confirmó que un nuevo “Titanic” surcará los mares. Pero esta vez no se tratará de una nave de similar grandeza, ni parecida ni de líneas similares, sino de una réplica exacta del barco que naufragó en abril de 1912 y que cobró la vida de 1.514 personas.

La idea corresponde al multimillonario Clive Palmer, propietario de Blue Star Linea, quien encomendó su construcción a astilleros chinos, desde donde se espera que la nave sea botada al mar en 2018.

De cuál será el parecido a su tristemente célebre predecesor, se estima que lo será en más de un 90%. Las diferencias tienen que ver con las modernas medidas de seguridad, control de satélites, sistemas de navegación satelital y todas las exigencias y estándares necesarios para la navegación actual. Otra diferencia será su capacidad: 177 personas más.

El resto será replicado de manera exacta: su gran escalera, una de las imágenes más conocidas de “Titanic” y que estaba reservada para las personas de primera clase; su sala de fumadores que recreaba a  los ambientes de los clubs de Nueva York o Londres; su café Parisien, que buscaba recrear  el típico café francés; sus camarotes con estilos Imperio y Luis XVI; comedores, ascensores, baños, piscinas  y baños turcos, y hasta su gimnasio con máquinas de ejercicios muy de la época. 

También la decoración, adornos, elementos de servicio serán idénticos al barco construido en Reino Unido.

Se estima que su viaje inaugural unirá Jiangsu, en China, con Dubai. Y no se descarta que en un futuro conecte la trágica ruta desde Southampton a Nueva York, en los Estados Unidos.

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