Junio
quedará en el recuerdo como una nueva señal del desgobierno total del
Presidente Sebastián Piñera. El que no comenzó ayer, ni anteayer, pero
que se empezó a acentuar desde el 18 de octubre pasado.
Durante
junio sacó del Ministerio de Desarrollo Social a Sebastián Sichel, su
ministro mejor evaluado y a los pocos días –para lograr un acuerdo con
la oposición- cedió ante las peticiones de sacar al titular de Salud,
Jaime Mañalich.
Mañalich
era un hombre de entera confianza de Piñera, pero el Mandatario tal
como en el caso Sichel le dio la razón a la oposición, que en ambos
personeros veían celosamente futuros candidatos con expertis política.
El
Colegio Médico trató de imponer muchas propuestas durante la pandemia y
ante ellas la oposición, sin tener mentes brillantes en ello, les dio
la razón. Las claras diferencias que habían entre Izkia Siches y las
políticas gubernamentales se fueron incrementando, pero nunca hubo
propuestas para salir de esta crisis. Lo único que había era rechazo a
lo que se hacía.
¿Entonces
que hizo la gente? Desconocer los liderazgos de Piñera y Mañalich y
salió a las calles a contagiarse y contagiar a muchos. Gran pecado. Los
motivos del cambio de ministro fueron políticos, aunque la oposición lo
niegue. Además, Piñera escuchó más a la Organización Mundial de Salud
(OMS) que a los suyos.
El
Frente Amplio se retiró de mesas de diálogos, chantajeando cualquier
posibilidad de un acuerdo sano y sensato. Exigían la renuncia de
Mañalich.
Sergio
Melnick compartió un acertado tuit que decían muchas verdades: “¿Por
qué insistieron que le echara al ministro Mañalich? Tal como he
comentado varias veces durante esta pandemia, Mañalich sabía que las
cuarentenas en Santiago no iban a funcionar bien en la misma forma que
sí resultaron en regiones. Además, advirtió que las cuarentenas van a
provocar enorme daño a la economía y así más extrema pobreza, más
desnutrición, más daño a la salud emocional y por eso más violencia
intrafamiliar y más abuso al alcohol y a las sustancias. Asimismo
advirtió que dándoles prioridad a los pacientes con Coronavirus
resultarán en la postergación de todos los pacientes que no padezcan de
Covid-19, así perjudicando a la salud de ellos. En fin, Mañalich se dio
cuenta que cuando China y la OMS encubrieron la pandemia por dos meses,
nos quedaban muy pocas opciones, y la cuarentena no era una vara
mágica”.
La
oposición siempre ha querido aprovechar a la pandemia para que se
impongan fuertes controles sobre la economía. Y la clave es prolongar
las cuarentenas y la clausura de todas actividades no esenciales.
De
esa forma aumentará la cesantía y muchas empresas, como acá en
Magallanes en los rubros de gastronomía y turismo irán directamente a la
quiebra.
Esto
obligará que la gente dependa del Gobierno para sobrevivir, y asimismo
eventualmente obligar a las empresas a recurrir a un rescate estatal y
en nacionalizaciones. Y además, la extrema pobreza justificaría más
impuestos, más deuda externa, y menos libertades personales.
Para
algunos partidos, especialmente el Comunista y el Socialista, el
ministro Mañalich era la piedra de tope. Porque no les cabía en la
cabeza una eventual apertura económica.
Es
mucho más fácil ser destructor que constructor. Es mucho mejor fomentar
el pesimismo. Y eso fue lo que se hizo, contribuyendo aún más a que la
gente saliera a las calles, incluso con llamadas a manifestarse
masivamente con cero distanciamiento físico y pasando por encima de
todas las medidas sanitarias.
Hace
unas semanas, la OMS dio órdenes al Presidente Piñera para que se
agregaran las “presuntas muertes por Coronavirus” — las que sólo
mostraron síntomas, pero quienes nunca fueron testeados positivos antes
de que se murieran. Así las muertes diarias se saltarían dramáticamente,
y estas cifras infladas provocarían más pánico.
Sergio
Melnick asegura que Mañalich siempre había sido riguroso al contar como
muertes por Coronavirus sólo aquellos que salieran positivos por un
test PCR.
Al
final es fácil darse cuenta de que el desgobierno de Piñera es total. Y
eso cada día se incrementa más, porque ya no quiere gobernar.
La
oposición está poniendo y sacando ministros. Sale un hombre de
confianza del Mandatario e ingresa un ex asesor de la Presidenta
Michelle Bachelet.