Una derecha disgregada y errante

Cuando tiene ojos de gato, nariz de gato, boca de gato, bigotes de gato, patas de gato, cuerpo de gato y dice miau de seguro es un gato. La derecha política ha intentado disfrazar de cualquier forma los hechos de corrupción y de probable financiamiento ilegal de la política que involucra a connotadas figuras de su sector, pero la evidencia es abrumadora. Han apelado a un antojadizo concepto de libertad, a la teoría del empate comparando peras con manzanas, a intentar justificar desde el mérito cuando no lo hay, a inventar acusaciones constitucionales sin fundamento. Manotazos de ahogado con un tufillo a complicidad, en vez de comprometerse con la búsqueda de verdad y el combate a la corrupción como pregonaban hace poco por el caso convenios.

A pesar de tener la candidatura mejor posicionada de cara a las próximas elecciones presidenciales la derecha atraviesa uno de sus peores momentos: fraccionada, cuestionada, expuesta e investigada. La verdad es que hay varias derechas, todas con proyecto propio, con comportamientos mezquinos, que ponen en jaque permanente a su candidata, haciéndola dudar o justificar lo injustificable, en el afán de no pisar callos o perder el probable apoyo de algunos de los partidos de derecha. Evelyn Matthei en sus primeras reacciones termina siendo la peor expresión de la derecha, con defensas corporativas y argumentos tan frágiles, que ella misma se corrige al poco andar. Las dudas y decisiones de Matthei seguramente terminarán alejándola de la presidencia.

La derecha tradicional debe decidir entre hacer lo correcto o seguir con conductas irresponsables en pro de competir espacios y votos con la ultraderecha. Después de años de quejarse del abusivo uso de las acusaciones constitucionales (lo cual comparto), asfixiados y desesperados por el Caso Hermosilla y el sueldo de Cubillos terminan presentando dos acusaciones sin mérito en contra del presidente Boric y la ministra Tohá. La acusación en contra del presidente era tan improvisada y carente de lógica y fundamento, que fueron varios los personeros y parlamentarios de derecha, incluso la misma directiva de RN, los que salieron a desacreditarla, provocando su retiro en menos de 24 horas. La acusación de la bancada del Partido Republicano en contra de la ministra Tohá sobre los problemas de seguridad en el país no deja de ser una propaganda política en tiempos de elecciones ya que carece de fundamento. Uno podrá tener una opinión favorable o contraria al desempeño y los resultados de la ministra Tohá en materia de seguridad, pero otra cosa es acusarla de infringir las leyes o la constitución en el ejercicio de sus funciones. El problema es que la disputa por la hegemonía en el mundo de la derecha ha llevado a los partidos a asumir posturas cada vez más radicales en contra del gobierno, para ganar un reconocimiento de “más opositor”, aunque ello implique hacer acusaciones infundadas o defensas corporativas absurdas. Que la derecha tradicional retorne a posiciones y valores más propias del pinochetismo sin duda genera un riesgo para nuestra democracia y convivencia.

La derecha a pesar de su discurso anti delincuencia ha presentado dudas cuando sus militantes o partidarios están involucrados, optando por el silencio que en la práctica es un respaldo como ha sucedido hacia el exministro del Interior Chadwick o la tesis de la libertad y los méritos en caso de Cubillos. En la investigación que involucra a Chadwick todo indica que hay méritos suficientes para solicitar su formalización en la querella por tráfico de influencias. Las implicancias de esta investigación tienen serios efectos para nuestra democracia y su institucionalidad que amerita posiciones claras y definidas. El silencio de la derecha está muy lejano del “caiga quien caiga” adoptado por el presidente Boric en el caso convenios. En el caso Cubillos la situación es similar, incluso han salido a justificar o tratar de empatar. No hay académicas o académicos que ostenten o estén cerca del sueldo por media jornada de Cubillos sencillamente porque el mercado no se acerca a esos montos. Pagar un sobre sueldo se condice más con financiar a la Cubillos política que la académica. En la desesperación que la derecha intenta comparar la labor docente de Cubillos con la de Loncon es hasta ridícula, ya que el libro de Loncon lleva casi mil citas académicas versus las inexistentes para el libro de Cubillos. No hay méritos no hay currículo académico, sólo político.

La corrupción no puede tener dos miradas de acuerdo a la conveniencia de los partidos. La derecha debe dar prueba de blancura y asumir posiciones claras. Caiga quien caiga.

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