No
es fácil leer las noticias sin sentir que se rebalsan las emociones.
Aprieta el corazón caminar por nuestras calles y conversar con tantos
magallánicos que portan una enorme mochila de problemas y gran
desilusión de lo que vivimos como país. Quisiera ver más sonrisas, ver a
los niños jugando, quisiera ver al comercio satisfecho por un carnaval
de invierno, reconocer el centro de la ciudad vibrante, no triste y
vandalizado. En los distintos barrios, quisiera ver a los vecinos más
participativos y unidos por el bien de sus comunidades. Quisiera ver a
los magallánicos con mayor confianza en el futuro.
Como
sociedad debemos reflexionar si el camino de la confrontación nos
llevará a buen puerto. La gran mayoría de los magallánicos constata en
carne propia que su bienestar se ha deteriorado sustantivamente desde
octubre 2019. Por ello, nuestra respuesta no puede ser otra que volver a
unirnos para pensar y trabajar entre todos en el Chile que viene.
Nuestras
diferencias son aceptables y bienvenidas, siempre y cuando se enmarquen
en la concordia y honesta voluntad de las personas para trabajar en
equipo en la construcción de soluciones. No hay espacio para prolongar
la discordia. Necesitamos madurar como sociedad si deseamos avanzar…
sobran los buenos ejemplos y recetas en países desarrollados para
hacerlo.
De
esto no vamos a salir solos. Se requiere la colaboración de todos para
superar la crisis sanitaria, económica y social. La despreciada política
mucho más, convocando nuevos actores, probos, sin tejado de vidrio y
capaces. Por eso tenemos que ser conscientes de que los egos, las
vanidades, así como la politiquería destructiva no sirven. Todo eso es
lo que precisamente nos ha traído hasta aquí y debemos dejarlo enterrado
en el pasado.
Es
hora de cambiar en serio la cultura política de Magallanes. Debemos
sentarnos todos a una misma mesa, trabajar en conjunto yser solidarios.
Es la única forma de mejorar nuestra situación, sobre todo a nivel
regional, ya que el gobierno central no resolverá la totalidad de los
problemas. ¿De qué autonomía hablamos si para mover una hoja esperamos
la aprobación de Santiago? Debemos ser responsables y resolver nuestras
asuntos entre magallánicos. Tal como se hace a nivel familiar. Después
de todo, somos una gran comunidad de familias al Sur del mundo.
Tomo
prestadas las palabras de Nelson Mandela que son inspiradoras: He
soñado con la idea de una democracia y una sociedad libre en la cual las
personas vivan juntas en armonía y con igualdad de oportunidades. Es un
ideal que quiero vivir para verlo hecho realidad.
Nuestro
país, nuestra región, la familia magallánica trabajadora y honesta,
deben y pueden aspirar a una vida mucho mejor. ¡Que así sea!