El animal, que se impone por presencia, luce manso y tranquilo, pero según contó Gloria a Diario El Pingüino, desde que ella defendió a su mascota de morir en las fauces del rottweiler, éste la persigue y le gruñe cada vez que la ve. Ello ha significado que esta madre de dos hijos y cartero de oficio salga y regrese a su hogar cada día con miedo de ser atacada por el perro, que por la cadena que lleva en su cuello y su contextura física, habría sido abandonado en el lugar por su amos, o bien, se habría extraviado.
“Yo no puedo salir de acá. Él (cada vez que) siente que yo meto la llave en mi portón, viene hacia a mí y no me deja salir. Gracias a Dios no me ha mordido, pero ha estado ahí; y yo, con mi mochila o con mi cartera (me he defendido)”, señaló la afectada, asegurando que también ha intimidado a otra vecina.
Asimismo, Gloria contó que el lunes pasado llamó a Carabineros, quienes concurrieron a su domicilio. Sin embargo, por no contar el can con un propietario identificado, la policía uniformada le indicó que no podían hacer nada al respecto.