“Un autobús de pasajeros que circulaba por la autovía entre Kandahar y
Herat golpeó una bomba talibán situada en la ruta. De momento hay al
menos 28 muertos y 10 heridos“, dijo Muhibulah Muhib, portavoz de la provincia de Farah.
Todos eran civiles, la mayoría mujeres y niños, agregó. Farooq
Barakzai, un vocero del gobernador de Farah, confirmó el balance y
advirtió que podría ser más alto.
No hubo reivindicación inmediata del ataque, que tiene lugar un día
después de que Naciones Unidas afirmase que los civiles continuaban
siendo asesinados y heridos a un ritmo “inaceptable” en Afganistán, a
pesar de las negociaciones en curso para poner fin a décadas de guerra.
A pesar de que el número de víctimas en los seis primeros meses de
2019 se redujo un 27% respecto al mismo periodo de 2018, 1.366 civiles
murieron y 2.446 resultaron heridos, señaló la misión de la ONU en
Afganistán (MANUA) en su informe semestral.
Un tercio de las víctimas son niños (327 muertos y 880 heridos),
debido sobre todo a las municiones sin explotar que manipulan sin ser
conscientes de los riesgos.
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