El fundador de Wikileaks, Julian Assange, se refirió ayer al cierre, por parte de Suecia, de las investigaciones por violación sexual que tenía en su contra y que lo tiene desde hace cinco años recluido en la embajada de Ecuador, en Londres.
“Es una victoria importante para mí y para el sistema de derechos humanos de la Unión Europea”, sentenció Assange desde el balcón de la sede diplomática, aunque aseguró que siete años de persecución y cinco años de reclusión sin ver a su familia es “algo que no puedo perdonar, algo que no puedo olvidar”. Señaló que ha sido víctima de una “terrible injusticia”, ya que la policía británica afirmó que le detendrá de todas formas si abandona la sede diplomática, por incumplir en 2012 las condiciones de su libertad condicional