El incidente ha desatado una guerra de palabras entre Moscú y el Gobierno de Kiev respaldado por Occidente, que cuestionan mutuamente el cumplimiento del acuerdo alcanzado la semana pasada en Ginebra para acabar una crisis que ha tensado la relación entre Rusia y Occidente como nunca antes desde la Guerra Fría.
Los separatistas dijeron que los hombres armados del grupo nacionalista Sector Derecho los habían atacado. El grupo negó cualquier participación, diciendo que las fuerzas especiales rusas estaban detrás del enfrentamiento.
El fracaso del acuerdo traería más derramamiento de sangre en el este del país, pero también llevaría a que Estados Unidos impusiera la semana próxima más sanciones para Rusia con consecuencias de alcance para varias economías e importadores de energía rusa.