Brasil inaugura estación científica en la Antártica

Diseñar una estación científica en el lugar más frío del mundo, la inhóspita Antártida, es todo un desafío arquitectónico. ¿Cómo proporcionar el confort humano necesario ante unas condiciones climáticas tan severas? ¿Qué edificio es el ideal? ¿Cómo se transportan los materiales?

Ocho años después de un incendio que devoró la antigua base brasileña y que dejó dos soldados muertos, Brasil inaugura este miércoles la nueva “Estación Antártica Comandante Ferraz (EACF)”.

Se trata de un complejo de color verde botella y alargado, con una superficie de 4.500 metros cuadrados y elevado a más de tres metros de altura en la playa de Bahía de Almirantazgo, en la isla de Rey Jorge, en el archipiélago de las Shetland del Sur.

Con una inversión de 99,6 millones de dólares y una capacidad para 64 personas, la nueva estación se ha construido en el mismo lugar que la antigua, que llevaba el mismo nombre y fue instalada en 1984.

Para lograr una infraestructura que cumpliera con todos los requisitos, en 2013, el equipo conversó con las personas que vivirían en la estación: la Marina Real, encargada de la logística y manutención del lugar, y el grupo compuesto por científicos e investigadores.

Los arquitectos tuvieron en cuenta también el trabajo de campo que realizan los científicos y los materiales que trasladan hasta los laboratorios.

La nueva estación ha incrementado el número de laboratorios de cuatro a 17 –14 internos y 3 externos– y están equipados para atender las múltiples necesidades de la comunidad.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS