Varios cientos de personas se concentraron en diferentes puntos del
centro de Moscú, bajo una lluvia fina, rodeados de una gran presencia
policial y de soldados de la guardia nacional, que no tardaron en
efectuar los primeros arrestos, según periodistas de la AFP.
La oenegé OVD-Info, especializada en el seguimiento de las
manifestaciones, dio cuenta de al menos 194 detenidos, entre ellos seis
periodistas. Seis personas resultaron heridas durante las detenciones,
según la fuente.
La manifestación, no autorizada, transcurre sin presencia de líderes,
después de que se produjeran numerosas condenas desde la protesta del
fin de semana pasado en la capital rusa, que culminó con cerca de 1.400
detenidos, algo que no ocurría desde el regreso del presidente Vladimir
Putin al Kremlin en 2012.
La gran opositora que aún permanecía en libertad, Liubov Sobol, una
abogada de 31 años, fue arrestada unos minutos antes del inicio de la
manifestación.
“Las autoridades hacen todo lo que pueden para intentar intimidar a
la oposición, para asegurarse de que la gente no sale a la calle a
protestar pacíficamente”, declaró antes de su detención. En huelga de hambre desde hace tres semanas, se había librado hasta ahora de la cárcel por ser madre de un niño pequeño.
“Estoy aquí porque quiero que haya grandes cambios. Actualmente, lo
que tenemos es un ambiente de control total”, declaró a la AFP Varvara,
una manifestante de 22 años.
Líderes encarcelados
El principal
opositor al Kremlin, el bloguero anticorrupción Alexéi Navalni, cumple desde el
24 de julio una pena de 30 días de prisión. Hospitalizado el domingo por una
“grave reacción alérgica”, no descartó que hubiera sido “envenenado”. Fue
reenviado luego a la cárcel.
La mayoría de
sus aliados y otros líderes del movimiento también fueron condenados a cortas
penas de prisión, como Ilia Yashin, Ivan Jdanov y Dimitri Gudkov, candidatos
excluidos de las elecciones locales.
Antes de la
protesta del sábado, la justicia inculpó a varias personas por “disturbios
masivos”, una dura acusación que puede acarrear penas de hasta 15 años de
prisión.
Cinco de los
inculpados, incluidos abogados que trabajan para organización de defensa de los
derechos humanos, fueron puestos en detención preventiva el viernes a la espera
de sus juicios.
La policía por
su parte pidió que se renunciara a la marcha, prometiendo una “reacción
inmediata”. El alcalde de Moscú, leal al Kremlin, Serguéi Sobianin, previno a
la oposición ante cualquier “nueva provocación”.
Elecciones de septiembre
El descontento
se desencadenó a raíz del rechazo de las candidaturas independientes para las
elecciones locales del 8 de septiembre, que se presentan difíciles para los
aspirantes que apoyan al poder ante el actual contexto social.
Se trata de
uno de los mayores movimientos de protesta desde las manifestaciones
fuertemente reprimidas contra el regreso de Putin al Kremlin en 2012.
El jueves, el
Fondo de la Lucha Contra la Corrupción de Navalni acusó en una investigación a
la vicealcaldesa de Moscú, Natalia Sergúnina, de haber desviado miles de
millones de rublos de dinero público para la gestión del parque inmobiliario
del ayuntamiento.
La oposición
asegura que las autoridades quieren bloquear a sus candidatos en las elecciones
de septiembre para evitar que, si llegan al Parlamento de Moscú, descubran y
denuncien los circuitos de corrupción y desvío en la gestión de una ciudad con
un astronómico presupuesto anual de 38.000 millones de euros (42.000 millones
de dólares).
La justicia
anunció el sábado que abrió una investigación por “blanqueo” de dinero contra
el Fondo de Navalni. Los investigadores le acusan de haber recibido ilegalmente
casi 1.000 millones de rublos (13,8 millones de euros, 15,3 millones de
dólares).
Tras una
primera protesta duramente reprimida hace una semana, los tribunales rusos
ordenaron detención preventiva para 88 personas y condenaron a otras 332 al
pago de multas. Se abrieron tres investigaciones por “violencia” contra la
policía, delito sancionable con cinco años de cárcel.
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