Brian Cogan, el juez federal de Brooklyn que presidió su caso,
recordó su “crueldad abrumadora” en una audiencia que duró menos de una
hora, y dijo que debía sentenciarlo por ley a prisión de por vida más 30
años adicionales, como solicitaba el gobierno estadounidense.
luciendo un espeso mostacho en la corte, escuchó serio la sentencia y se
quejó de que el juez se negó a realizar un nuevo juicio.
La defensa solicitaba un nuevo proceso porque un jurado anónimo contó
a Vice News que accedió a las redes sociales y medios de prensa durante
el proceso, al igual que varios otros jurados, algo prohibido y que
puede haber influido en el veredicto.
Sus abogados tienen 14 días para apelar su sentencia.
“Aquí no hubo justicia”
“Ya que el gobierno de Estados Unidos va a enviarme a una prisión
donde nunca más van a escuchar mi nombre, aprovecho para decirles: aquí
no hubo justicia”, dijo en español el Chapo al juez Cogan.
Fue la primera vez que habló en público desde que fue extraditado a
Estados Unidos en enero de 2017, y no pidió disculpas por sus crímenes.
“Estados Unidos no es mejor que cualquier otro país corrupto que ustedes no respetan”, afirmó.
El Chapo fue acusado de traficar o intentar traficar 1.213 toneladas
de drogas a este país durante un cuarto de siglo, así como 1,44
toneladas de base de cocaína, 222 kg de heroína, casi 50 toneladas de
marihuana y “cantidades” de metanfetaminas.
Durante el juicio, la acusación presentó pruebas de que el Chapo
ordenó la muerte o torturó y mató él mismo a por lo menos 26 personas o
grupos de personas, incluidos supuestos informantes, narcos rivales,
policías, socios y hasta familiares.
Luego de un rocambolesco juicio de tres meses, lleno de momentos
escabrosos y surrealistas, el 12 de febrero un jurado le declaró
culpable de 10 delitos de narcotráfico, lavado de dinero y posesión de
armas de fuego.
El gobierno estadounidense celebró la sentencia de quien considera el
mayor narcotraficante del planeta desde la muerte del colombiano Pablo
Escobar.
“Nos aseguraremos de que pase cada minuto de cada día del resto de su
vida en prisión aquí, en Estados Unidos”, dijo a periodistas el fiscal
federal de Brooklyn, Richard Donoghue.
“Hoy se hace justicia para el pueblo estadounidense. Se hace justicia
para México, cuyas instituciones fueron corrompidas durante décadas por
Guzmán y el cartel de Sinaloa”, señaló por su lado Brian Benczkowski,
fiscal general adjunto de la división criminal del departamento de
Justicia.
El Chapo también se quejó ante el juez de sus condiciones de
reclusión en la cárcel de Manhattan donde ha estado detenido en
aislamiento casi total desde hace 30 meses.
Lamentó la falta de luz natural, de aire fresco, el fuerte ruido de
los ductos de ventilación, que no lo dejan abrazar a sus pequeñas hijas
mellizas -que no acudieron a la sentencia- y recordó que su esposa Emma
Coronel, una exreina de belleza de 30 años, no ha podido nunca visitarlo
ni tocarlo.
“Ha sido una tortura las 24 horas, emocional, psicológica, mental”, dijo. “Es de lo más inhumano que he pasado en mi vida”.
Cuando entró y salió de la sala, el Chapo lanzó besos a Coronel y se
tocó el corazón, y ella, vestida con un traje blanco y negro, hizo lo
mismo.
“Un millón de dólares”
Durante la sentencia, Andrea Fernández Velez, una colombiana que el
Chapo intentó una vez matar y que cooperó con el gobierno y tiene ahora
una nueva identidad secreta en Estados Unidos, contó su historia.
Velez, exasistente del narco colombiano y socio del Chapo Alex
Cifuentes, tenía una agencia de modelos en Ciudad de México, una empresa
fachada que en realidad ofrecía prostitutas a funcionarios mexicanos,
todo pagado por el Chapo.
El Chapo “ofreció un millón de dólares a los Hells Angels (una
pandilla de motociclistas) para acabar con mi vida”, relató llorando y
mirando al capo, pero éste solo tenía ojos para Coronel.
“Eso me causó un daño psicológico, afortunadamente me enteré y escapé con la ayuda del FBI”, contó Velez.
En el juicio, Cifuentes contó que a pedido del Chapo, Velez ofreció a
un general mexicano no identificado 10 millones de dólares para que
dejara de perseguir al capo. Pero el militar rechazó la oferta, y el
Chapo, furioso, decidió matarla cuando ésta estaba en Canadá.
El juicio fue un fascinante viaje a uno de los mayores y más despiadados carteles de la droga.
La fiscalía presentó abrumadoras pruebas de la culpabilidad del
acusado y convocó al proceso a 56 testigos, incluidos 14 exsocios,
amigos y hasta una amante del Chapo que se escapó con él desnudo
corriendo por un túnel.
El gobierno estadounidense busca requisarle más de 12.600 millones de
dólares, la suma que habría amasado. Pero hasta ahora no ha podido
incautar al Chapo ni un centavo.
El Chapo, protagonista de dos espectaculares fugas de prisión de
cárceles mexicanas, probablemente cumplirá su sentencia en la cárcel de
Colorado ADX Florence, conocida como la “Alcatraz de las Montañas
Rocosas” y considerada la más segura de Estados Unidos.