Hay cosas que uno creería que nunca se puede tener demasiado, pero resulta que se puede ser demasiado atractivo.
Es
un problema que sufren ciertos destinos turísticos que se han
convertido en víctimas de su propio éxito: atraen a tantos visitantes
que la calidad de vida en el área se deteriora.
Varios
lugares populares en todo el mundo están luchando en este momento con
la creciente afluencia de visitantes internacionales.
Algunos países han recurrido a medidas duras para mitigar el impacto sobre sus atracciones y la vida de sus habitantes.
Maya
Bay, en Tailandia, que se hizo famosa por la película “The Beach”,
protagonizada por Leonardo di Caprio, es un ejemplo reciente.
Las autoridades han cerrado temporalmente el acceso al destino, famoso por sus aguas y arena prístinas.
¿La
razón? Hacinamiento, especialmente gracias a la llegada incontrolada de
botes y basura, pero sobre todo la destrucción del 80% de los arrecifes
de coral alrededor de la bahía.
A diferencia de muchos otros destinos abarrotados, Maya Bay está deshabitada.
Las
autoridades de ciudades de todos los continentes están tratando de
manejar el impacto del exceso de turismo sin perjudicar esa importante
fuente de ingresos.
Las soluciones varían desde herramientas de marketing a legislación, o simplemente una orden para mantenerse alejado.
Pocos lugares alrededor del mundo se ven tan afectados por el turismo como Barcelona.
La capital catalana tiene una población de 1,6 millones de personas, pero más de 30 millones de personas la visitan cada año.
Barcelona
se convirtió en una de esas “víctimas de su propio éxito” tras ser la
anfitriona de los Juegos Olímpicos de verano de 1992.
La
ciudad se convirtió en un punto turístico importante y hubo un gran
aumento en la demanda de alojamiento, una necesidad que explotaron más
recientemente las plataformas de alquiler a corto plazo, como Airbnb.
Sin
embargo, estos servicios fueron señalados como la razón principal de
los fuertes aumentos en los precios de alquiler en la ciudad: según las
cifras locales, los precios promedio aumentaron un 62% entre 2015 y
2017.
Las autoridades de la ciudad están ahora librando una guerra contra los alquileres a corto plazo, especialmente los ofrecidos en Airbnb.
En mayo, el ayuntamiento ordenó la eliminación de 2.577 listados en el sitio, pues se descubrió que operaban sin licencia.
Veto al souvenir en Ámsterdam
El número de visitantes a Ámsterdam aumentó 5 millones en 5 años: de 12 millones en 2011 a 17 millones en 2016.
Esa es una tentación para abrir un negocio orientado al turismo, ¿verdad?
Desafortunadamente
para los empresarios potenciales, la ciudad anunció el pasado octubre
la prohibición de cualquier tienda nueva destinada a los visitantes,
desde ventas de souvenirs hasta lugares de alquiler de bicicletas.
La cantidad de negocios orientados al turismo en el centro de la ciudad de Ámsterdam se estima en 280.
“Apoyamos
esta iniciativa para regular y coordinar las cosas que se pueden hacer,
ver y comprar en la ciudad: la diversidad atraerá no solo a los
turistas sino a los habitantes y las empresas”, dijo un portavoz de
Amsterdam Marketing, una agencia de promoción oficial de la ciudad.