Ayer, frente a la sede de la estatal PetroPerú,
se realizó la segunda protesta por los derrames de petróleo en la
Amazonia tras las fugas de enero y febrero. Es la primera vez que los
ciudadanos se manifiestan públicamente a pesar de que desde 2010 se han
contado once derrames en el Oleoducto Norperuano, de más de 40 años de antigüedad.
Algunos candidatos presidenciales, artistas plásticos e ilustradores
han opinado sobre la necesidad de reemplazar la infraestructura,
calificada como obsoleta por el ministro de Ambiente, y de atender la emergencia sanitaria
en las decenas de comunidades nativas afectadas, ya que más de 100
niños ayudaron a recoger crudo, sin protección. Luego de las lluvias del
9 de febrero el crudo pasó del río Chiriaco a otro mayor, el Marañón,
tributario del Amazonas.
El sábado, el Ministerio de Salud anunció que había enviado
máquinas portátiles de tratamiento de agua (una para la región Amazonas y
otra para Loreto) y de tratamiento de residuos, pero el lunes precisó
que aún “estaban en camino”.
PetroPerú, la operadora del oleoducto, informó este martes que llevó a
un niño de 12 años a una clínica en otra región luego de que dos
canales de televisión mostraron el domingo los malestares y afecciones a
la piel del menor por haber recogido crudo en una cubeta con tal de recibir el dinero que la empresa ofreció.
Los ciudadanos han convocado al tercer plantón este jueves, ya no
frente a la petrolera, sino en el parque central de Miraflores, un
distrito de clase media. La noche del martes otro grupo protestó por
este mismo motivo afuera del local donde el ministro de Ambiente, Manuel
Pulgar Vidal, era condecorado con la Legión de Honor por el presidente François Hollande.