“Yo
le dije que no se fuera por allá, que acá vivíamos felices y no era
necesario hacer ese viaje, pero ella se entusiasmó porque soñaba con
conocer el mar en Ecuador”, recuerda Rafael Hurtado, un carpintero
colombiano que perdió a su pareja Elsa Vergara, en el accidente de tránsito
en Ecuador que dejó 23 víctimas fatales.
Según consigna el diario
colombiano El Tiempo, Elsa era una de las pasajeras que durante la
madrugada del martes 14 de agosto viajaba en el bus que colisionó con un
todoterreno y se volcó en la denominada “Curva de la muerte”, a unos 30
kilómetros de Quito.
La misma máquina donde posteriormente la policía
encontraría escondidos 579 kilos de marihuana tipo creepy.
El
fatal accidente provocó que se destapara una red de narcotraficantes
colombianos llamada “Los Mercaderes de la Frontera”, que utilizaban la
técnica de los “narcobuses”: buses de turismo que trasladan a personas
de barrios populares, con el fin de traficar millonarios cargamentos de
marihuana y cocaína a Ecuador, Perú, Bolivia y Chile. Éste último era el
destino final del bus accidentado y donde la sustancia sería vendida
por el triple de su valor.
El engaño
Elsa,
al igual que gran parte de los pasajeros, provenía de un barrio humilde
de la localidad de Cali. Aunque no tenía planes de viajar, a comienzos
de este mes, una de sus vecinas le comentó a ella y a sus amigas que
estaban regalando paseos a Ecuador y Perú.
Según Hurtado, la excusa era
que un empresario de turismo financiaba
un viaje cada vez que vendía cuatro excursiones.
El viaje
El viaje del que participó Elsa inició
el 6 de agosto pasado y debió pasar por más de un obstáculo. A última
hora decidieron tomar un desvío, pues el vehículo particular que los
custodiaba advirtió de controles policiales en el camino. Inicialmente
saldrían por Ipiales, pero optaron por la ruta de Cauca y se detuvieron
en el municipio de Isnos. Allí sufrieron un desperfecto técnico que les
costó varios días de atraso.
Para que los pasajeros no desistieran, los
llevaron de paseo por las cercanías. Solo una persona se devolvió a
Cali. El resto aún conservaba la ilusión de viajar a otro país.
Finalmente, el sábado 11 de agosto, el bus retomó su trayecto. En el
camino recogieron a un grupo de venezolanos e ingresaron a Ecuador por
el puesto fronterizo de Lago Agrio. Muchos viajeros mandaron fotos
sonrientes a sus familiares y festejaron que habían logrado cruzar. Todo
iba bien hasta que, por una presunta falla en los frenos, ocurrió la
tragedia.
Un método usual
En
una serie de conversaciones telefónicas captadas entre los
narcotraficantes, se oye cómo uno de los sujetos le reporta a otro del
accidente. Le informa que entre los fallecidos está “la vieja” o más
conocida como “la india”, una de las cómplices que funcionaba de enlace.
Además, comentan que los agentes se habían dado cuenta de los
documentos falsos del bus, “pero de lo otro nada”.
No fue hasta el
jueves 16 de agosto que la policía se percató de la droga, gracias al
dato de un miembro de la misma red que detalló el escondite. Esa noche
se encontró casi media tonelada de marihuana creepy, que equivaldrían a
casi dos millones de dólares, con tres logos: un caballo, un regalo y un
centauro.
Para las autoridades, ello implicaba que el cargamento no era
de un solo “inversionista”.